En una medida que amenaza con un colapso energético global, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz. El comandante Ahmad Vahidi advirtió que cualquier embarcación que intente transitar la zona será “abatida con fuego”. Esta acción se da como respuesta a los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que, el pasado fin de semana, causaron la muerte del líder supremo Alí Jamenei, junto a familiares y altos mandos civiles y militares.
El impacto en los mercados internacionales fue inmediato, dado que por esta vía circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial.
En este contexto, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (CSSN), Ali Larijani, declaró en la red social X que el país está preparado para una guerra prolongada.
“Irán, a diferencia de Estados Unidos, se ha preparado para una guerra prolongada. Como en los últimos 300 años, Irán no inició esta guerra, y nuestras valientes fuerzas armadas no han participado en ningún ataque, salvo en defensa propia», añadió.
El jefe del CSSN prometió que los iraníes se defenderán “ferozmente” sin importar el costo y “harán que los enemigos se arrepientan de su error de cálculo”.
En otra publicación, Larijani afirmó que el presidente estadounidense, Donald Trump, había sumido la región en el caos con sus “falsas esperanzas” y ahora le preocupan más bajas entre las fuerzas estadounidenses.
“Con sus acciones delirantes, Trump convirtió su lema de ‘Estados Unidos primero’ en ‘Israel primero’ y sacrificó a soldados estadounidenses en aras de la búsqueda de poder de Israel”, declaró Larijani y añadió: “Hoy, la nación iraní se defiende. Las fuerzas armadas iraníes no iniciaron la invasión”.
Asimismo, en respuesta a los ataques israelíes-estadounidenses, Irán lanzó varias oleadas de misiles y drones contra Israel y bases de Estados Unidos en la región.
El CGRI informó que su décima oleada de ataques alcanzó el complejo gubernamental de Israel, incluyendo la Oficina del Primer Ministro y los cuarteles generales de la fuerza aérea, y que se derribaron tres cazas estadounidenses. El Comando Central de EE. UU. reportó tres militares muertos y cinco heridos graves durante la operación.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos declaró el domingo que tres militares estadounidenses murieron y otros cinco resultaron gravemente heridos durante su operación militar contra Irán.
Paralelamente, Arabia Saudita informó sobre un ataque a la refinería de Ras Tanura, aunque aseguró que no afectó el suministro local y que el incendio limitado fue contenido sin víctimas. Cinco drones hostiles fueron interceptados cerca de la Base Aérea Príncipe Sultán.
En Chipre, un dron alcanzó la base aérea británica en Akrotiri, causando daños leves sin heridos. El primer ministro británico, Keir Starmer, había autorizado el uso de bases británicas para operaciones contra misiles iraníes, aunque las autoridades chipriotas aseguraron que la base no era un objetivo.
En Jerusalén, sonaron sirenas antiaéreas en varias regiones del centro y sur del país tras un anuncio iraní sobre un ataque a la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu.
No obstante, la policía y los servicios de emergencia no reportaron impactos, heridos ni daños. Periodistas de la agencia Xinhua constataron que el tránsito continuaba normal y no había presencia militar adicional alrededor del complejo. Analistas israelíes calificaron las afirmaciones iraníes como “noticia falsa”, señalando que no había evidencia de ataques reales en la zona.
Además, en Bahréin, dos empleados del Departamento de Guerra de Estados Unidos resultaron heridos cuando un dron iraní impactó un hotel en Manama, en medio de la escalada militar.
Según un cable citado por el Washington Post, la embajada de EE.UU. alertó a sus ciudadanos sobre que “los hoteles podrían ser objetivos de los ataques” y los exhortó a evitar los hoteles de la capital.
Mientras tanto, Irán nombró a Sayyed Majid Ebn Al-Reza como ministro de Defensa interino, consolidando su estructura militar ante la escalada de tensión. La escalada sin precedentes podría desencadenar enfrentamientos con graves repercusiones para la seguridad energética y la estabilidad regional.









