La segunda ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos concluyó este martes en Ginebra, Suiza, después de aproximadamente tres horas y media, según fuentes de ambas partes. Las conversaciones se realizaron bajo la mediación del Sultanato de Omán, que facilitó el intercambio de mensajes entre Washington y Teherán.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, calificó la ronda como “más constructiva” que la anterior y afirmó que se alcanzaron “líneas generales” sobre las que se trabajará para un posible acuerdo.
“Al final, logramos alcanzar un acuerdo amplio sobre una serie de líneas generales, sobre cuya base avanzaremos y comenzaremos a trabajar en el texto de un posible pacto”, declaró Araqchi tras la reunión.
El canciller aclaró que “esto no significa que Teherán y Washington vayan a llegar pronto a un acuerdo, pero el camino ya se ha iniciado” y agregó: “Ahora tenemos una imagen más clara de lo que hay que hacer. Ambas partes mantienen posiciones cuya aproximación llevará tiempo, pero ahora contamos con unos principios sobre cuya base se están moviendo las dos partes”.
Tensiones militares y despliegue naval
El clima de las negociaciones estuvo marcado por amenazas militares de Estados Unidos. Washington desplegó el portaaviones USS Abraham Lincoln, con cerca de 80 aeronaves a bordo, junto a otros 11 buques de guerra, a unos 700 kilómetros de la costa iraní, y ordenó enviar el USS Gerald R. Ford como presión adicional.
Irán respondió con maniobras militares en el estratégico estrecho de Ormuz, que transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, y anunció el cierre temporal de partes del estrecho durante los ejercicios navales denominados “Control Inteligente del estrecho de Ormuz”, que incluyen buques de guerra, helicópteros, drones y misiles.
Ambas partes mantienen posturas divergentes en puntos clave. Irán busca limitar las conversaciones exclusivamente a su programa nuclear, mientras que Washington exige además restricciones sobre misiles balísticos y apoyo a grupos armados regionales.
Las diferencias son profundas, con líneas rojas muy claras de Teherán, que insiste en no aceptar el enriquecimiento cero ni la limitación de su potente arsenal de misiles balísticos.
El líder supremo iraní, Alí Jamenei, subrayó que Irán no negociará sus misiles con Estados Unidos, al explicar:
“Los estadounidenses dicen que ustedes no deben tener cierto tipo o alcance de misiles, cuando en este asunto le corresponde únicamente al pueblo iraní y no les incumbe a ellos”.
Sobre las amenazas militares estadounidenses, Jamenei advirtió: “Un buque de guerra es efectivamente un arma peligrosa, pero más peligrosa es aquella arma capaz de hundirlo. No podrán destruir a la República Islámica”.
Contexto y antecedentes
Esta segunda ronda se produce tras la reanudación de conversaciones el 6 de febrero en Mascate, después de que las negociaciones del año pasado se interrumpieran por la guerra de 12 días entre Israel e Irán. Las delegaciones estuvieron encabezadas por Steve Witkoff y Jared Kushner por EE.UU., y por Abás Araqchi y Majid Takht-Ravanchi por Irán.
Irán condiciona cualquier acuerdo al levantamiento de sanciones económicas y se muestra dispuesto a negociar sobre su reserva de uranio altamente enriquecido, estimada en más de 400 kilos, descartando el enriquecimiento cero en su territorio.
El vice canciller iraní destacó además la posibilidad de discutir una dilución del uranio al 60% como señal de flexibilidad, mientras que Araqchi insistió en que las negociaciones avanzan “sobre bases claras y constructivas”, aunque “el trabajo de redactar el texto es difícil”.









