El Ministerio de Defensa de Israel anunció este martes que sus fuerzas eliminaron a dos figuras clave del régimen de Irán: Ali Larijani y Gholamreza Soleimani, en el marco de una serie de bombardeos dirigidos contra “infraestructuras del régimen” en distintas ciudades del país.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los ataques se llevaron a cabo de forma simultánea en Teherán, Shiraz y Tabriz. Entre los objetivos alcanzados en la capital iraní se encuentran el Ministerio de Inteligencia y diversas sedes de la milicia paramilitar Basij, consideradas piezas clave del aparato de seguridad.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó las muertes y señaló que las operaciones se desarrollan con “gran fuerza” para suprimir la capacidad de lanzamiento de misiles y destruir infraestructura estratégica, lo que, según afirmó, ha hecho retroceder a Irán durante décadas. Además, vinculó estas acciones con recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la “alta tasa de rotación” en el liderazgo iraní.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica confirmó la muerte de Soleimani en un comunicado difundido por la agencia semioficial Fars. Gholamreza Soleimani se desempeñaba como jefe de la fuerza Basij, una organización paramilitar voluntaria que el gobierno iraní utiliza para el control interno y la represión de protestas civiles.
La Guardia Revolucionaria es considerada la fuerza militar, política y económica más poderosa de Irán, con un rol central en la conducción de operaciones tanto dentro como fuera del país, incluyendo ataques en la región.
En cuanto a Ali Larijani —también referido como Lariyani— era considerado uno de los dirigentes más influyentes de Irán, con un peso político significativo dentro del sistema. Nacido en Irak en 1958, ocupó durante más de una década la presidencia del Parlamento iraní y tuvo un papel destacado en el ámbito de la seguridad nacional.
Su trayectoria incluía además su paso como ex comandante de la Guardia Revolucionaria, así como una sólida formación académica, con estudios en Matemáticas, Informática y un máster en Filosofía. En los últimos años, se desempeñaba como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, una posición clave en la toma de decisiones estratégicas del país.
Su última aparición pública había tenido lugar días antes en una marcha en Teherán convocada para desafiar presiones externas, lo que subraya su vigencia política hasta el momento del ataque.
Tras los bombardeos de la noche del lunes, el Ejército israelí anunció una nueva “oleada de ataques a gran escala” contra infraestructuras del régimen en Teherán. En su comunicado, Katz señaló que Larijani y Soleimani se suman a otros miembros de lo que denominó el “eje del mal” abatidos en recientes operaciones de inteligencia.
En ese contexto, desde la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu se ratificó la política de eliminar a altos funcionarios para presionar al régimen iraní.
El portavoz militar israelí, Effie Defrin, reforzó esta postura al advertir que las operaciones continuarán.
“Continuaremos —como hemos demostrado— persiguiendo a cualquiera que represente una amenaza para el Estado de Israel”, afirmó, y agregó: “Cualquiera que levante una mano contra él no es inmune. Lo perseguiremos, lo encontraremos y lo neutralizaremos”.
Defrin también señaló que Israel seguirá atacando a miembros de las fuerzas Basij y anticipó que el país se prepara para una “campaña prolongada”, incluso durante la festividad de Pesaj.
Consultado sobre el paradero del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, el portavoz indicó que no cuentan con información precisa, aunque reiteró la determinación de continuar con los objetivos militares: “No lo sabemos, pero puedo decir una cosa: llegaremos a todos, sin importar dónde o cuándo”.
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