El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, advirtió a los políticos estadounidenses que “detengan sus engaños” y no confíen en lo que calificó como “mercenarios traidores”, en un mensaje difundido por la emisora estatal Irib. Sus declaraciones se producen en medio de una grave crisis interna, marcada por protestas masivas, represión violenta y un creciente aislamiento internacional del régimen iraní.
Jamenei agradeció además a los ciudadanos que participaron en manifestaciones progubernamentales, asegurando que lograron frustrar supuestos complots externos contra el país.
En la misma línea, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, responsabilizó a “terroristas vinculados con el extranjero” de los disturbios, a quienes acusó de incendiar bazares, mezquitas y sitios culturales.
Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre pasado tras el colapso histórico del rial y el aumento del costo de vida, se extendieron rápidamente por todo el país. Organizaciones de derechos humanos denunciaron una represión generalizada. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) informó de al menos 544 muertos, mientras que la ONG Iran Human Rights (IHR) elevó la cifra verificada a 648 manifestantes fallecidos, advirtiendo que el número real podría superar los 6.000.
El bloqueo casi total de internet, impuesto por las autoridades iraníes durante cerca de 96 horas, redujo la conectividad a alrededor del 1% del tráfico habitual, según NetBlocks, lo que dificulta gravemente la verificación independiente de víctimas y denuncias de abusos.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump afirmó que su Gobierno evalúa “opciones muy fuertes” frente a Irán, incluidas sanciones adicionales y eventuales acciones militares, aunque aclaró que las deliberaciones se encuentran en una etapa preliminar. En ese marco, anunció la imposición inmediata de un arancel del 25 % a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica, una medida que, según indicó en su red Truth Social, será “definitiva”.
Trump señaló además que recibe informes constantes sobre la situación en Teherán y que será informado formalmente sobre las opciones de respuesta por los principales responsables de Defensa y Seguridad Nacional.
En este contexto, la crisis iraní tuvo repercusiones directas en territorio estadounidense. El domingo, un hombre embistió con un camión de mudanzas de la empresa U-Haul a un grupo de manifestantes que se concentraban en Los Ángeles en apoyo a las protestas antigubernamentales en Irán. El hecho generó pánico y el conductor fue detenido por la policía, aunque no se registraron heridos graves.
En el plano diplomático europeo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán convocó a los embajadores del Reino Unido, Alemania, Francia e Italia tras el respaldo de estos países a las protestas. Durante la reunión, Teherán presentó supuestas pruebas en vídeo de actos violentos y pidió a los gobiernos europeos que retiraran su apoyo a los manifestantes.
Sin embargo, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, anunció la prohibición de acceso a las instalaciones parlamentarias a todos los diplomáticos y representantes iraníes, mientras la Unión Europea (UE) adelantó que prepara nuevas sanciones contra Teherán.
La tensión también se trasladó al Reino Unido, donde el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, amenazó con evacuar la embajada en Londres después de que un manifestante fuera visto arriando la bandera iraní y alzando la bandera prerrevolucionaria en el dicho edificio.

“Si el Reino Unido no puede cumplir con su deber de proteger las misiones diplomáticas, Irán no tendrá más remedio que considerar la evacuación de nuestro personal”, sostuvo el funcionario.
Mientras tanto, las autoridades iraníes no han difundido cifras oficiales sobre víctimas civiles, aunque reconocieron la muerte de al menos 111 miembros de las fuerzas de seguridad. La situación en Irán continúa desarrollándose en un clima de fuerte represión interna, tensión social y creciente presión internacional.









