La abogada Carla Junqueira sostuvo que su defendida, Agostina Páez, la abogada santiagueña que continúa retenida en Brasil, “va a tener que cumplir algún tipo de pena”, aunque la defensa busca que esa eventual condena pueda cumplirse en Argentina.
Páez cumple prisión preventiva domiciliaria en Río de Janeiro bajo cargos de injuria racial. Mientras tanto, el proceso judicial continúa y la fiscalía solicitó una pena de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo.
Sin embargo, Junqueira habló por Radio Rivadavia y consideró que ese pedido es poco probable. “Quince años de cárcel lo veo muy difícil, porque para sumar las tres penas que pide la Fiscalía —que serían en concurso material con la pena máxima de cada uno de los tres delitos de los que es acusada— tendrían que aplicar la pena máxima de los tres delitos en conjunto”, explicó.
En ese sentido, la letrada señaló que “no hay pruebas en el expediente que confirmen que hubo tres delitos, tampoco tres víctimas en tres momentos distintos con tres hechos diferentes”. No obstante, la acusación sostiene que hubo discriminación contra tres empleados del bar.
“La Fiscalía entiende que, más allá del video que se viralizó, existen como pruebas los testimonios de las víctimas, la declaración de un testigo —el gerente del bar— y las imágenes de las cámaras de seguridad del interior del local. También consideran que las declaraciones son consistentes entre sí y que los videos confirman esos relatos, por lo que habría un concurso material de tres delitos”, detalló la defensora.
En contraposición, explicó: “Nosotros, como defensa, entendemos que no. Más allá de las declaraciones de las víctimas y del video grabado fuera del bar, el contenido de las imágenes del interior es absolutamente inconclusivo. No hay ningún tipo de prueba o imagen que pueda confirmar que allí se cometieron delitos”.
Respecto a la filmación de las cámaras dentro del salón, relató: “En las imágenes se ve a las tres chicas discutiendo por la cuenta. No se escucha nada, solo se observa que hay una discusión. En ese momento todos los clientes del bar ya se habían ido y el lugar estaba vacío”.
“La única conclusión que se puede sacar del video es que había un entredicho. Desde la contraparte sostienen que en ese momento Agostina ya insultaba al cajero, al personal de seguridad y al barman. Pero no hay audio ni se observa ningún gesto que lo confirme”, continuó.
Además, agregó que en la grabación “se ve que ellas podían haberse sentido amenazadas de alguna forma, porque había varios empleados del bar, la mayoría hombres, y ellas eran tres chicas jóvenes”.
Sobre lo ocurrido después, la abogada explicó que “Agostina estaba alterada, nerviosa, enojada y asustada. Cuando salió del lugar, los empleados no les permitieron subir al auto de unos amigos. Les dijeron que no podían irse porque no habían pagado la cuenta y que debían bajarse del vehículo”.
“Se enojó y, cuando el guardia de seguridad cruzaba la calle, le hizo esos gestos obscenos. Ella reaccionó con lo que llamamos una retorsión inmediata. Fue un gesto desafortunado que en Brasil constituye un delito. Se trató de una reacción en un momento de enojo”, explicó.
La letrada agregó que la pena mínima para ese delito es de dos años y adelantó que buscarán alternativas para el cumplimiento. “Vamos a intentar pedirle al juez distintas maneras de cumplir la pena”, afirmó.
En cuanto a las medidas judiciales, consideró que “no hay necesidad de cautelares” y señaló que la joven podría cumplir una eventual condena en Argentina bajo monitoreo.
“Las Supremas Cortes ya se pronunciaron: en casos de racismo no se puede aplicar la probation ni realizar tareas comunitarias”, enfatizó, aunque confirmó que su defendida “al menos durante dos años va a tener que cumplir algún tipo de pena”.
“Hay plenas garantías de que ella pueda continuar cumpliendo la condena desde Argentina. Incluso podría realizar campañas de concientización y otras acciones que no impliquen aceptar el pedido de la fiscalía”, concluyó.









