La cumbre de líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) comenzó este martes en Ankara, Turquía, con un fuerte impulso al rearme de la alianza y anuncios multimillonarios para la industria de defensa. La jornada también estuvo marcada por nuevas tensiones políticas generadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cuestionó el respaldo de sus aliados europeos durante la reciente crisis con Irán y anunció que Washington levantará las sanciones contra Turquía.
La reunión, que se extenderá durante dos días, estuvo marcada por la realización, por primera vez en una cumbre de la Otan, de un Foro de la Industria de Defensa, en el que gobiernos y las principales empresas armamentísticas occidentales presentaron iniciativas destinadas a acelerar la producción y adquisición de armamento y reforzar la integración de las cadenas de suministro militares.
Durante la apertura del foro, el secretario general de la Otan, Mark Rutte, presentó la iniciativa «Drone Edge», destinada a fortalecer las capacidades de defensa frente a drones, y anunció que los países miembros destinarán más de US$40.000 millones al desarrollo de esas tecnologías durante los próximos cinco años.
Además, lanzó la plataforma «Front Door», que facilitará el acceso de empresas privadas a contratos de la alianza, y presentó un programa de cooperación industrial por US$2.800 millones que permitirá a compañías estadounidenses, entre ellas Lockheed Martin, fabricar armamento de diseño norteamericano en territorio europeo, incluidos tanques Abrams y misiles ATACMS.
En paralelo, varios países aliados, entre ellos Turquía, acordaron ampliar sus capacidades logísticas mediante compras conjuntas de aviones de transporte estratégico y aeronaves de reabastecimiento en vuelo. Ankara también confirmó que incorporará dos satélites nacionales de observación para fortalecer las capacidades espaciales de la Otan.
Las iniciativas forman parte de la estrategia impulsada por Rutte para que todos los miembros eleven el gasto en defensa hasta el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) antes de 2035, un objetivo respaldado por Washington pero que genera fuertes resistencias dentro de Europa.
Trump llega con críticas a Europa
La llegada de Trump agregó un nuevo foco de tensión al encuentro. Tras reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el mandatario estadounidense aseguró sentirse «muy decepcionado» por la actitud de los aliados europeos durante el conflicto con Irán.
«Me decepcionó mucho la Otan. No necesitábamos ayuda alguna y, en cierto modo, los estaba poniendo a prueba para ver si estarían ahí para nosotros», declaró Trump.
El presidente norteamericano insistió además en que los países europeos deben asumir una mayor parte de la carga financiera de la alianza, reiterando su exigencia de que todos destinen el 5% de su PBI al presupuesto de defensa.
La propuesta divide a los aliados. Mientras Alemania ya elevó su gasto militar por encima de los 100.000 millones de euros anuales, países como España rechazan ese objetivo por considerarlo económicamente inviable. También enfrentan dificultades Italia, cuya deuda pública supera el 130% del PBI, y Francia, cuyo endeudamiento ronda el 120% del producto.
EE.UU. levanta las sanciones contra Turquía
Uno de los anuncios más relevantes de la jornada fue el giro de Washington respecto de Ankara. Trump confirmó que Estados Unidos levantará las sanciones impuestas a Turquía en 2020 por la compra del sistema ruso de defensa antiaérea S-400 y aseguró que su administración estudiará el regreso de Turquía al programa de aviones de combate F-35, del que había sido excluida.
«Vamos a levantar las sanciones. No queremos sancionar a nuestros amigos», afirmó el mandatario estadounidense.
Consultado sobre la posible reincorporación de Ankara al programa, Trump respondió que «es una decisión que vamos a tomar», mientras calificó al F-35 como «el mejor avión de combate del mundo».
Por su parte, Erdogan sostuvo que el tema ya había sido discutido con Washington y aseguró que existe un compromiso para avanzar en la resolución del conflicto.
Netanyahu cuestionó la posible venta de F-35
Las declaraciones de Trump provocaron una rápida reacción del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien advirtió que Turquía «no es precisamente un aliado modelo de Estados Unidos».
En una entrevista con CNN, el mandatario israelí aseguró que la eventual venta de los aviones «destruiría el equilibrio de poder en Medio Oriente» y acusó al gobierno de Erdogan de mantener una postura hostil hacia Israel y Estados Unidos.
«Cuando les das ese poder, verás agresión a su paso», afirmó Netanyahu.
Protestas contra el aumento del gasto militar
Mientras los líderes debatían el fortalecimiento de la alianza, miles de manifestantes protestaron en Ankara, Estambul e Izmir contra la creciente militarización de la Otan.
Organizaciones estudiantiles, sindicatos, grupos socialistas y legisladores denunciaron que la presión para aumentar los presupuestos de defensa se produce en detrimento de la inversión en salud, educación y políticas sociales.
Las movilizaciones coincidieron con la apertura de una cumbre que busca redefinir la estrategia militar de la Otan en un contexto de creciente tensión internacional, marcado por la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y la creciente rivalidad entre Occidente, Rusia y China.
