El papa León XIV presidió este domingo su primera celebración de Pascua ante más de 50.000 fieles en la Plaza de San Pedro, donde lanzó un fuerte mensaje al mundo: abandonar la violencia y elegir el camino del diálogo frente a los conflictos internacionales, en especial la guerra en Medio Oriente.
Durante su tradicional mensaje Urbi et Orbi, el Pontífice expresó su preocupación por el agravamiento del escenario bélico global y advirtió sobre los riesgos de una sociedad anestesiada frente al sufrimiento. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, señaló con firmeza, al tiempo que denunció la pasividad frente a “la muerte de miles de personas” y las consecuencias económicas y sociales de las guerras.
En ese sentido, el Papa apuntó contra la “indiferencia” como uno de los grandes males contemporáneos, y exhortó directamente a quienes toman decisiones en el plano internacional: “¡Que quienes tienen armas las depongan!”, reclamó, en un llamado urgente a frenar la escalada de violencia.
La celebración, que marcó el cierre de su primera Semana Santa como Sumo Pontífice, tuvo lugar en un clima festivo pero atravesado por la preocupación global. León XIV advirtió sobre la “idolatría del lucro” y una violencia que “mata y destruye” incluso los recursos del planeta, vinculando los conflictos armados con un modelo que prioriza intereses económicos por sobre la vida.
Además, el Papa retomó palabras de su predecesor, Francisco, al recordar la existencia de una “gran sed de muerte” en el mundo actual. En ese marco, reconoció que el mensaje pascual no siempre logra abrirse paso: la esperanza se ve muchas veces opacada por “el lastre de los pecados” y la soledad.
Sin embargo, el Pontífice insistió en el valor transformador de esta fecha: la Pascua es una “fuerza imparable” capaz de iluminar incluso los contextos más oscuros, afirmó, invitando a los creyentes a no dejarse vencer por el miedo ni el resentimiento.
La ceremonia estuvo acompañada por un imponente despliegue floral —con miles de arreglos aportados por floristas neerlandeses— y concluyó con el saludo del Papa desde el balcón central de la basílica, el mismo donde fue presentado al mundo el 8 de mayo de 2025.
En paralelo, y en línea con su mensaje, León XIV anunció una nueva iniciativa: una celebración especial el próximo 11 de abril en la basílica de San Pedro para implorar por la paz mundial, reforzando su intención de colocar el fin de los conflictos en el centro de su pontificado.
Así, en su primera Pascua al frente de la Iglesia, el Papa dejó en claro su posicionamiento: frente a un mundo atravesado por guerras y tensiones, la paz no es una opción, sino una urgencia impostergable.
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