El Gobierno nacional confirmó este jueves la existencia de un cuarto ciudadano argentino detenido en Venezuela y advirtió además sobre la posible presencia de un quinto connacional preso con paradero desconocido, en un contexto de creciente presión internacional sobre el régimen chavista y señales contradictorias desde Washington.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, confirmó a través de un mensaje publicado en la red social X la detención de Roberto Baldo, argentino-venezolano, privado de su libertad desde fines de noviembre de 2024 junto a su esposa, Montserrat Espinosa Irbern, de nacionalidad venezolana-española. Según denunció la funcionaria, el caso permanecía oculto y no figuraba en los registros oficiales del régimen.
“Los presos políticos en Venezuela estaban subregistrados. Como en toda dictadura, la información real se oculta: se detiene a gente sin debido proceso, se violan derechos humanos y se intenta tapar la verdad”, sostuvo Bullrich, quien reclamó la liberación inmediata de Baldo y reiteró el pedido por los otros argentinos detenidos. “No vamos a aflojar hasta que vuelvan todos”, agregó.
Baldo, propietario de una pizzería en Caracas, fue detenido por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar y acusado de terrorismo, una imputación habitual contra presos políticos. Su esposa permanece detenida en una sede policial, mientras que él estaría recluido en el penal de Yare III.
A esta situación se sumó una nueva denuncia difundida por abogados y activistas, que alertaron sobre la posible existencia de un quinto argentino detenido, identificado como Gustavo Gabriel Rivara, sin registros oficiales ni reclamos familiares conocidos. Según las denuncias, estaría detenido en El Helicoide, un centro señalado por organismos de derechos humanos, y presentaría un grave deterioro psicosocial.

Hasta el momento, el Gobierno argentino no respondió sobre esta información ni confirmó si inició gestiones diplomáticas por este presunto caso.
Las denuncias se producen mientras Estados Unidos endurece su presión sobre Venezuela. Este jueves, fuerzas norteamericanas incautaron en el mar Caribe otro buque petrolero sancionado vinculado al país, el sexto desde el inicio de la ofensiva para controlar la producción y exportación de crudo venezolano.
Sin embargo, en paralelo, el presidente Donald Trump aseguró que el diálogo con la presidenta interina Delcy Rodríguez “anda muy bien” y calificó la relación bilateral como “espectacular”, tras una conversación telefónica en la que abordaron temas como petróleo, comercio y seguridad.
Una misión espacial regresó antes de lo previsto por un problema de salud









