La decisión de Estados Unidos de aplicar un arancel general del 15% a las importaciones reconfiguró el escenario comercial global y encendió señales de alerta en la Argentina, que semanas atrás había logrado condiciones preferenciales en el marco de un acuerdo bilateral de comercio e inversiones.
El nuevo tributo fue anunciado por la Casa Blanca luego de que la Corte Suprema estadounidense dejara sin efecto el esquema previo de aranceles diferenciados impulsado por el presidente Donald Trump. En reemplazo, se estableció primero una tasa del 10%, luego elevada al 15%, que ahora alcanza de manera general a los socios comerciales.
Se diluye el diferencial argentino
La Argentina había conseguido un trato arancelario más favorable bajo el entendimiento bilateral vigente con Washington. Sin embargo, ese beneficio quedó relativizado frente al nuevo esquema uniforme, que mejora la posición relativa de países que antes enfrentaban cargas mucho más elevadas.
Según explicó Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, la administración estadounidense activó la sección 122, una herramienta que permite aplicar aranceles cuando se detectan desequilibrios en la balanza de pagos.
En ese contexto, el interrogante gira en torno a la vigencia efectiva del compromiso asumido por Estados Unidos de reducir el arancel recíproco en el acuerdo bilateral, dado que el nuevo tributo general desplaza ese mecanismo.
La carne, por ahora, a salvo
El sector cárnico aparece como la excepción dentro del nuevo panorama. De acuerdo con Landa, la carne bovina argentina no quedaría alcanzada por los nuevos gravámenes debido a que está contemplada dentro de la política denominada “affordable beef”, orientada a garantizar el abastecimiento a precios accesibles en el mercado estadounidense.
En principio, las 80.000 toneladas autorizadas para exportación no sufrirían modificaciones, lo que representa un alivio para uno de los principales complejos exportadores del país.
Incertidumbre para el resto de los sectores
El panorama es menos claro para otros productos. Existen bienes alcanzados por la sección 232, vinculada a seguridad nacional, y por distintos sistemas de cupos. Sectores como acero, aluminio, automóviles, camiones, madera y materiales aeronáuticos podrían verse afectados según la evolución de las medidas.
Además, Estados Unidos conserva la herramienta de la sección 301 del Código de Comercio, que habilita aumentos arancelarios frente a prácticas consideradas discriminatorias. Actualmente, China es el país más afectado bajo ese régimen, mientras que Brasil enfrenta una investigación preliminar.
El nuevo arancel global también alteró la competencia internacional. Según análisis de organismos especializados en comercio, países que antes soportaban tasas superiores, como China, podrían ver reducida su carga promedio a niveles cercanos al 18%, mientras que otros socios tradicionales de Washington, como el Reino Unido, la Unión Europea y Japón, perderían parte de las ventajas previamente negociadas.
Un escenario más competitivo
Para la Argentina, el impacto no es uniforme. Si bien la exclusión de la carne representa una señal positiva, el resto del entramado exportador enfrenta un contexto más competitivo y con reglas en revisión.
El desafío, coinciden los especialistas, será sostener mercados en un escenario donde el arancel general del 15% redefine posiciones relativas y obliga a recalcular estrategias comerciales en medio de una creciente tensión global.
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