En un intento de último minuto por frenar un conflicto de gran escala en Medio Oriente, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, solicitó una prórroga de dos semanas y pidió a las partes respetar un cese del fuego temporal para “permitir que la diplomacia logre el fin concluyente de la guerra”.
A través de una publicación en X, Sharif instó además al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a extender el plazo impuesto a Irán y solicitó a Teherán reabrir el Estrecho de Ormuz durante ese período como un “gesto de buena voluntad” que permita avanzar en la vía diplomática.
El premier aseguró que los esfuerzos para una “solución pacífica” avanzan “de manera constante, sólida y contundente”, con potencial de generar “resultados sustanciales en un futuro próximo”, según reportaron CNN y CBS News. En su mensaje, etiquetó a Trump, al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff y a líderes iraníes.
Por su parte, la Casa Blanca confirmó que Trump está evaluando la propuesta, apenas horas antes del vencimiento del ultimátum fijado para las 20 (hora de Washington). La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, señaló que el mandatario “ha sido informado de la propuesta y dará una respuesta”.
En paralelo, Trump declaró en diálogo con Fox News que “estamos en negociaciones acaloradas”, aunque evitó dar precisiones sobre el rumbo de las conversaciones.
Este pedido de tregua llega en un contexto de máxima tensión, con amenazas cruzadas entre Washington y Teherán. Irán advirtió que, si se cruzan sus “líneas rojas”, responderá atacando infraestructura clave que podría privar a Estados Unidos y sus aliados de petróleo y gas “durante muchos años”.
El riesgo es especialmente sensible si se considera que por el Estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que convierte a la zona en un punto crítico para la seguridad energética global.
En medio de este escenario, también se analizan posibles salidas diplomáticas en dos fases: una primera con un alto el fuego de 45 días para negociar el fin de las hostilidades —incluyendo compromisos de Irán sobre su programa nuclear y la reapertura del estrecho—, y una segunda orientada a un acuerdo definitivo con garantías de no agresión.
Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto. Mientras algunas fuentes señalan avances, otras indican que los canales de diálogo siguen debilitados, aunque Pakistán se mantiene como un posible mediador.
Al mismo tiempo, las hostilidades continúan: Estados Unidos lanzó más de 90 ataques sobre la isla de Kharg, un centro clave de exportación petrolera iraní, mientras Israel intensificó bombardeos en la región.
Así, la comunidad internacional permanece a la expectativa de la respuesta de Trump, en un momento crítico en el que la diplomacia intenta ganar tiempo frente a una posible escalada mayor.
Trump lanza un ultimátum a Irán y advierte sobre un posible “fin de una civilización”









