Las celebraciones del Año Nuevo Lunar en China tuvieron este año un protagonista inesperado: los robots humanoides. Cada vez más ágiles y expresivos, estas creaciones tecnológicas brillaron tanto en los grandes escenarios como en eventos culturales regionales, marcando un nuevo hito en la integración entre tecnología, arte y vida cotidiana.
Durante la tradicional gala de la Fiesta de la Primavera, celebrada el 16 de febrero en Pekín, cuatro empresas emergentes del sector, Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab, exhibieron robots capaces de ejecutar movimientos complejos y coordinar actuaciones en tiempo real, reflejo del rápido avance de la robótica humanoide en el país.
El fenómeno no se limitó a la capital. En la provincia oriental de Jiangxi, dos robots participaron de una obra de danza dramática inspirada en Tiangong Kaiwu, una enciclopedia tecnológica del siglo XVII, integrándose a coreografías junto a artistas humanos.
Fabricados por Shanghai EmbodyDeep Science and Technology Co., Ltd., los androides fueron presentados como “actores digitales” capaces de enriquecer la experiencia cultural y reinterpretar el patrimonio tradicional.
De la cultura al entrenamiento intensivo
La expansión también alcanzó a la provincia de Shandong, donde una gala especial reunió a más de 200 robots y perros robóticos en espectáculos de danza, artes marciales y acrobacias. Los dispositivos, entrenados durante dos meses en escenarios simulados, sorprendieron al público con rutinas sincronizadas y escenas humorísticas.
En centros de entrenamiento y escuelas de robótica de la región, los humanoides ya se preparan para tareas que van más allá del entretenimiento: logística industrial, clasificación de piezas, servicios comerciales y asistencia en el hogar. El objetivo, según especialistas del sector, es que los robots puedan percibir su entorno y adaptarse con una lógica cada vez más cercana a la humana.
Consecuencias y reclamos del presente
Impulsada por los avances en inteligencia artificial, la industria de la robótica en China creció más rápido de lo previsto. De acuerdo con el Ministerio de Industria y Tecnología Informática, en 2025 el país superó los 140 fabricantes y lanzó más de 330 modelos distintos.
Hoy, el debate ya no gira solo en torno al impacto tecnológico, sino también a la regulación, la ética y la convivencia entre humanos y máquinas. Mientras tanto, muchas familias comienzan a incorporar robots con IA como asistentes domésticos, apoyo educativo o compañía para personas mayores y mascotas.
Así, a la par del festejo y la admiración, el Año Nuevo chino dejó una señal clara: los robots humanoides ya no son una promesa futurista ni un simple espectáculo, sino una presencia cada vez más tangible en la vida diaria.









