La escalada de tensiones en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este lunes con duras advertencias de Rusia hacia Estados Unidos, en medio de las idas y vueltas del presidente Donald Trump respecto a un eventual ataque contra Irán.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, acusó a Washington de sostener una política basada en la dominación de los mercados energéticos globales. Según el funcionario, Estados Unidos prioriza sus propios intereses incluso por encima de acuerdos internacionales y estaría dispuesto a recurrir a acciones extremas para garantizar el acceso a recursos estratégicos como el petróleo.
“Solo les importa su propio bienestar”, afirmó Lavrov, al tiempo que vinculó la política exterior estadounidense con intervenciones en países con recursos naturales de interés.
Advertencias del Kremlin
En la misma línea, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, advirtió que cualquier ataque o asesinato de líderes iraníes podría tener “graves consecuencias” y profundizar la crisis regional. Además, sostuvo que este tipo de acciones podría reforzar la cohesión interna en Irán, generando un efecto contrario al buscado.
Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Andrei Rudenko, señaló que la estabilidad en el estratégico estrecho de Ormuz dependerá directamente del fin del conflicto. Desde Moscú, responsabilizan a Estados Unidos e Israel por la escalada y reclaman el cese de las hostilidades.
El foco en instalaciones nucleares
Uno de los puntos de mayor preocupación internacional es la posibilidad de ataques a infraestructuras sensibles. Rudenko advirtió sobre las consecuencias “catastróficas” que tendría un eventual bombardeo a la central nuclear de Bushehr, una instalación que alberga material radiactivo.
Según organismos internacionales, un impacto directo en esa planta podría generar una liberación masiva de radiación, con efectos no solo para Irán sino para toda la región.
Amenazas y retrocesos de Washington
La tensión se intensificó luego de que Trump amenazara con destruir instalaciones energéticas iraníes si no se garantizaba la libre navegación en el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Sin embargo, el propio mandatario moderó su postura horas después, al asegurar que Estados Unidos evitaría nuevos ataques tras mantener conversaciones que calificó como “productivas”, aunque desde Teherán negaron contactos en esos términos.
En paralelo, se registraron recientes acciones militares: Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques contra instalaciones nucleares iraníes en distintas fechas de marzo, incluyendo el complejo de Natanz y sectores vinculados a la planta de Bushehr.
Un escenario incierto
La situación en Medio Oriente continúa marcada por la volatilidad, con implicancias directas en la seguridad internacional y el mercado energético global. El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte de petróleo, se mantiene como un punto crítico cuya estabilidad depende, en gran medida, de la evolución del conflicto.
En este contexto, las advertencias de Rusia reflejan la creciente preocupación de la comunidad internacional ante una posible escalada mayor, en una región donde cada movimiento puede tener repercusiones globales.
Trump ordenó paralizar durante cinco días los ataques a la infraestructura energética iraní









