Al menos 24 personas murieron y más de 50 resultaron heridas tras un ataque con drones en la región de Jersón, controlada parcialmente por Rusia, mientras que Ucrania denunció un bombardeo ruso con más de 200 drones contra infraestructuras energéticas durante la noche de Año Nuevo, en una nueva escalada del conflicto al inicio de 2026.
Según Moscú, tres drones ucranianos impactaron un café y un hotel en la localidad costera de Khorly, en la parte de la ciudad bajo control ruso. El gobernador de facto de Jersón, Vladimir Saldo, afirmó que muchas víctimas murieron calcinadas y que los heridos fueron hospitalizados tras un incendio de gran magnitud.
En este marco, la Cancillería rusa acusó a Kiev de “torpedear deliberadamente cualquier intento de solución pacífica”, mientras que la presidenta del Consejo de la Federación, Valentina Matviyenko, sostuvo que el ataque refuerza la determinación del Kremlin de cumplir los objetivos de la ofensiva lanzada en 2022.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció que Rusia inició el nuevo año lanzando más de 200 drones, dirigidos principalmente contra infraestructuras energéticas, y aseguró que los ataques buscan debilitar al país en pleno invierno.
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que presentará a Estados Unidos pruebas técnicas que, según Moscú, demostrarían que un dron ucraniano tenía como objetivo una residencia presidencial en la región de Nóvgorod, acusación que Kiev negó y que fue puesta en duda incluso por evaluaciones de la CIA, según medios estadounidenses.
Estos nuevos ataques se producen en un contexto de negociaciones inciertas. Zelenski confirmó que en los próximos días habrá reuniones con asesores de seguridad europeos, con participación de Estados Unidos, la Unión Europea (UE ) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), mientras que Rusia advirtió que endurecerá su postura negociadora.
Pese a los contactos diplomáticos, los bombardeos nocturnos no cesan. Solo en 2025, Rusia lanzó más de 56.000 drones y misiles contra Ucrania, concentrándose en infraestructuras eléctricas y gasísticas, lo que mantiene en vilo cualquier posibilidad de un alto el fuego a corto plazo.
Al menos 40 personas murieron tras un incendio en un centro de esquí









