A casi cuatro años del inicio de la invasión a gran escala, Rusia sumó alrededor de 1,2 millones de soldados muertos, heridos o desaparecidos en Ucrania, una tasa de bajas sin precedentes para una gran potencia militar desde la Segunda Guerra Mundial, según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), citado por la cadena CNN.
Pese al enorme costo humano, las ganancias territoriales rusas han sido limitadas. De acuerdo con el estudio, Moscú incrementó el territorio ucraniano bajo su control en apenas un 12% desde 2022, lo que pone en duda la idea de que una victoria rusa sea inevitable o inminente.
El informe contradice declaraciones recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sostuvo que “Rusia tiene la ventaja” debido a su tamaño y capacidad militar. “Son mucho más grandes. Son mucho más fuertes… En algún momento, el tamaño triunfará”, afirmó en una entrevista con Politico. Sin embargo, los analistas del CSIS concluyen que Ucrania mantiene una ventaja defensiva clave en el campo de batalla.
Según el reporte, la estrategia de defensa en profundidad de Kiev —basada en trincheras, minas, obstáculos antitanque, drones y artillería— ha frenado los avances rusos, que en varios sectores se miden en apenas metros por día. Las bajas en combate, además, favorecen a Ucrania en una proporción de entre 2 y 2,5 a 1.
Aunque ninguno de los dos países publica cifras oficiales detalladas, el estudio estima que Ucrania registra entre 500.000 y 600.000 bajas totales, frente a los 1,2 millones de Rusia. En términos de muertes, Moscú habría perdido entre 275.000 y 325.000 soldados, mientras que las bajas fatales ucranianas se ubicarían entre 100.000 y 140.000. “Los datos sugieren que Rusia difícilmente esté ganando”, señalan los autores del informe.
Pérdidas históricas y crisis de reclutamiento
En comparación con otros conflictos de grandes potencias desde 1945, las cifras rusas resultan excepcionales. Estados Unidos perdió cerca de 57.000 soldados en la Guerra de Corea y 47.000 en Vietnam, números muy inferiores a las pérdidas rusas actuales.
El informe del CSIS sostiene que las bajas en Ucrania superan cinco veces las pérdidas combinadas de todas las guerras rusas y soviéticas desde la Segunda Guerra Mundial, incluidas Afganistán y las dos guerras de Chechenia.
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), Mark Rutte, afirmó recientemente que Rusia perdió alrededor de 1.000 efectivos por día en diciembre.
“No están gravemente heridos, están muertos”, remarcó. “En Afganistán, los soviéticos perdieron 20.000 hombres en 10 años. Ahora pierden 30.000 en un mes”, comparó.
Analistas occidentales advierten que el ritmo de bajas excede la capacidad sostenible de reclutamiento, lo que dificulta el reemplazo efectivo y profesional de las tropas en el frente.
El desgaste militar se refleja también en el plano económico y tecnológico. Según el informe, Rusia avanza hacia un estatus de potencia de segunda o tercera categoría, afectada por bajo crecimiento económico, inflación elevada y escasez de mano de obra. En 2025, el crecimiento habría sido de apenas 0,6%.
A esto se suma el atraso tecnológico: ninguna empresa rusa figura entre las 100 principales del mundo en el sector tecnológico y el país ocupa el puesto 28 sobre 36 en el ranking global de inteligencia artificial de la Universidad de Stanford.
El documento concluye que, sin una mayor presión de Occidente, es poco probable que el presidente Vladimir Putin acepte un acuerdo de paz. Por el contrario, prevé que Moscú prolongará el conflicto, aun frente a la perspectiva de sumar millones de bajas adicionales.
En ese contexto, la guerra en Ucrania se encamina a un estancamiento de alto costo humano, militar y económico, que redefine el peso de Rusia en el orden global.









