Rusia y Ucrania acordaron intercambiar 314 prisioneros de guerra, en lo que constituye el primer canje humanitario entre ambos países en cinco meses, mediado por Estados Unidos en Abu Dabi.
Así lo confirmó el emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff. “Hoy, delegaciones de Estados Unidos, Ucrania y Rusia acordaron intercambiar 314 prisioneros, el primer intercambio de este tipo en cinco meses”, escribió Witkoff en su cuenta de la red social X.
El enviado especial estadounidense agregó que el acuerdo se logró mediante “conversaciones de paz detalladas y productivas” y destacó que pasos como este demuestran que la colaboración diplomática sostenida está dando resultados tangibles e impulsando los esfuerzos para poner fin a la guerra en Ucrania.
“Las conversaciones continuarán y se prevén avances adicionales en las próximas semanas. Agradecemos a los Emiratos Árabes Unidos por acoger estas conversaciones y al presidente Donald J. Trump por su liderazgo para hacer posible este acuerdo”, completó.
El acuerdo se alcanzó en el marco de las negociaciones trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi, calificadas por Witkoff como “productivas”. Por Estados Unidos participaron además Jared Kushner y el general de la Organização do Tratado do Atlântico Norte (Otan) Alexus Grynkewich, mientras que el negociador ucraniano Rustem Umerov describió los encuentros como “sustanciales y orientados a pasos concretos y decisiones prácticas”.
Desde el Despacho Oval, el presidente Donald Trump se mostró optimista sobre el desarrollo de las gestiones. “Nos está yendo muy bien con Ucrania y Rusia. Creo que vamos a tener buenas noticias”, aseguró.
Paralelamente, funcionarios rusos mantienen reuniones con la administración estadounidense para intentar restablecer relaciones económicas, según confirmó Kirill Dmitriev, del Fondo Ruso de Inversión Directa.
Discrepancias sobre territorios y seguridad
A pesar del avance en materia humanitaria, las diferencias sobre el futuro de los territorios ocupados continúan siendo profundas. Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás y el reconocimiento internacional de su control sobre áreas anexadas, incluidas Lugansk y Zaporizhzhia.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski consideró la cesión del Donbás como una “línea roja”. “Los rusos deben hacer lo mismo si hablamos de una zona desmilitarizada”, advirtió en entrevista con la cadena France 2. Uno de los borradores en discusión contempla congelar el frente en Zaporizhzhia y Jersón, mientras que los rusos se retirarían de zonas ocupadas en Sumi y Járkov.
Guerra de desgaste y cifras de bajas
Mientras la diplomacia avanza, la violencia continúa en el terreno. En las últimas horas, Rusia lanzó un ataque masivo con 183 drones y dos misiles balísticos contra infraestructura energética ucraniana.
Zelensky actualizó las cifras oficiales: 55.000 soldados ucranianos han muerto desde el inicio de la invasión, frente a los 46.000 reportados a principios de 2025. La situación civil también es crítica: organismos internacionales registran un aumento del 31% en las bajas civiles, superando los 15.000 fallecidos, según la ONU.
El mandatario ucraniano insistió en que su país requiere garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa para disuadir futuros ataques, mientras que Moscú advirtió que cualquier despliegue de tropas extranjeras será considerado un “objetivo militar legítimo”.









