Como todos los años, el Gobierno de Taiwán moviliza a su población ante un eventual ataque de China. Sucede que el gigante asiático considera a la isla una provincia más bajo su soberanía y las amenazas sobre su anexión son constantes, incluso por la fuerza si fuera necesario.
En la víspera, las calles de la capital y de varias ciudades se vaciaron, y se ordenó a la población a permanecer en interiores tras la realización de simulacros de evacuación obligatoria. Se envió por mensaje de texto una “alerta de misiles”, pidiendo a la gente que se pusiera a salvo inmediatamente. “Es necesario hacer preparativos en caso de guerra”, dijo el alcalde de Taipéi, Ko Wen-je, en un discurso tras supervisar los simulacros del ejercicio.
Este año, el panorama se presenta distinto. La tensión por la guerra en Ucrania y un posible viaje a la isla por parte de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, generaron reacciones adversas por parte de China.
A su vez, el año pasado Taiwán registró 969 incursiones de aviones de guerra chinos en su zona de defensa aérea, según una base de datos de la agencia de información mundial AFP: más del doble de las aproximadamente 380 de 2020. El número de salidas alcanzó más de 600 en lo que va de año. Al momento, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, aumentó el presupuesto destinado a la capacidad de defensa, fijandolo como su máxima prioridad, y reiteró que solo su pueblo puede decidir su futuro.China afirma que Taiwán, gobernado democráticamente, es su territorio.
En resumen, la guerra en Ucrania renovó el debate en Taiwán sobre la mejor manera de reaccionar en caso de ataque, ante la intensificación de las maniobras militares chinas en torno a la isla. “Los aviones militares chinos han acosado con frecuencia a Taiwán en los últimos años, e incluso el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania en febrero, estos incidentes nos recuerdan que debemos estar atentos en tiempos de paz”, destacó el alcalde de Taipéi, Ko.
China atraviesa una agobiante ola de calor
Las temperaturas extremas también se sienten en el continente asiático, específicamente en China donde las autoridades pidieron a millones de ciudadanos quedarse en sus casas.
Los habitantes de las zonas en alerta roja, principalmente en el sureste y noroeste del país, deben “abandonar toda actividad en el exterior” y “estar particularmente atentos a la prevención de incendios”, anunció el Servicio Meteorológico Nacional ayer.
La ciudad de Shanghai alcanzó su mayor récord de temperaturas en 149 años, con 40,9°C. A raíz del agobiante calor, las centrales eléctricas batieron récords de capacidad. Algunos gobiernos provinciales decidieron apagar el alumbrado público y cobrar más a los comercios por el uso de la electricidad, en horas pico.
En lo que va del 2022, sucedieron varias olas de calor en todo el mundo. Ejemplo de ello es la que está atravesando Europa occidental y la que vivió India en marzo y abril.