El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que Irán podría ser “eliminado” en una sola noche, en el marco del ultimátum que fijó para que Teherán reabra el estratégico Estrecho de Ormuz y acepte las condiciones impuestas por Washington.
“Todo el país podría ser arrasado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana mismo”, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa, al referirse al plazo que vence el martes a las 20 (hora de Miami).
En ese sentido, insistió en que Estados Unidos cuenta con un plan militar capaz de destruir infraestructura clave iraní en cuestión de horas: “Tenemos un plan que prevé que todos los puentes de Irán serán destruidos a medianoche (…) y que todas las centrales eléctricas quedarán fuera de servicio. Y todo eso se hará en cuatro horas, si queremos”, enfatizó Trump.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anticipó que el volumen de ataques estadounidenses podría intensificarse significativamente, superando el nivel observado en el primer día de la operación militar. En esa línea, desde la Casa Blanca remarcaron que Estados Unidos dejará a Irán “sin puentes ni centrales eléctricas” si no hay acuerdo antes del plazo fijado.
A pesar del tono beligerante, Trump sostuvo que cree que Irán está negociando “de buena fe” para evitar una escalada mayor. Sin embargo, endureció su discurso al referirse a la situación interna iraní: consultado sobre la posibilidad de un levantamiento popular, consideró que los ciudadanos “deberían hacerlo” y adelantó que las consecuencias serían “grandes”. Incluso aseguró que, según interceptaciones, habría ciudadanos iraníes pidiendo más ataques contra el gobierno de Teherán.
En el plano diplomático, el mandatario confirmó que su administración analizó una propuesta de alto el fuego de 45 días, impulsada a través de mediadores internacionales, y la calificó como “un paso muy significativo, pero no suficiente”. Al mismo tiempo, dejó en claro que el plazo del martes es “definitivo”, pese a que en ocasiones anteriores había sido postergado.
Según trascendió, la iniciativa contempla un esquema de dos etapas: un cese inmediato de hostilidades y un acuerdo integral a cerrarse en un plazo de entre 15 y 20 días. No obstante, desde Washington aclararon que se trata de “una de muchas ideas” en evaluación y que aún no cuenta con la aprobación final del presidente. En ese marco, un funcionario estadounidense subrayó que “la Operación Furia Épica continúa”, en referencia a la ofensiva en curso.
Del lado iraní, la respuesta fue contundente. De acuerdo con la agencia estatal Islamic Republic News Agency (IRNA), Teherán rechazó la propuesta de alto el fuego temporal y exigió el fin definitivo del conflicto, al tiempo que transmitió su posición a Pakistán, que actúa como mediador entre las partes.
El plan iraní, según los reportes, incluye una serie de condiciones que van más allá de una tregua momentánea, entre ellas el levantamiento de sanciones, la reconstrucción del país tras los ataques y garantías para el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz. Además, el gobierno iraní rechazó la presión internacional para reabrir de inmediato esa vía estratégica.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, fue enfático al explicar la postura oficial: un alto el fuego “solo daría tiempo a los opositores para reagruparse y cometer más crímenes” y “ninguna persona cuerda” lo aceptaría.
En la misma línea, sostuvo que las demandas de Teherán “no deben interpretarse como una señal de compromiso, sino como un reflejo de la confianza del país en la defensa de sus intereses”, y recordó que propuestas previas de Estados Unidos, como un plan de 15 puntos, fueron rechazadas por considerarse “excesivas”.
En este contexto, y a más de un mes del inicio de la guerra, la tensión entre ambos países continúa en aumento, con negociaciones abiertas pero sin avances concretos. Mientras Estados Unidos mantiene la presión militar y diplomática, Irán se muestra firme en su rechazo a las condiciones planteadas.
Con el plazo a punto de vencerse, el escenario internacional se mantiene en máxima alerta, ante la posibilidad de una escalada bélica de gran magnitud si no se alcanza un acuerdo de último momento.









