El escenario geopolítico del continente experimenta un fuerte giro tras la cumbre “Escudo de las Américas”, celebrada este sábado en Florida, donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó ante 12 mandatarios latinoamericanos la creación de una “nueva coalición militar” regional.
“La única forma de derrotar a nuestros enemigos es apelando a nuestros aparatos militares”, afirmó el mandatario estadounidense, al establecer un paralelismo con las operaciones militares realizadas contra ISIS (Estado Islámico) en Medio Oriente.
La reunión forma parte de la estrategia de Washington para fortalecer alianzas militares en América Latina, con el argumento de combatir amenazas como el crimen organizado y los cárteles del narcotráfico.
Durante la cumbre, Trump también causó polémica al afirmar que no tiene intención de aprender español.
“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo”, dijo entre risas, subrayando que su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, tiene una “ventaja lingüística” sobre él por hablar español.
El mandatario explicó que prefiere contar con un buen intérprete y relató una anécdota en la que un intérprete no le tradujo correctamente una conversación con un líder extranjero, sin revelar su identidad, destacando que incluso negociaciones con líderes como Xi Jinping o Vladímir Putin dependen de la calidad de la traducción.
El encuentro reunió a varios líderes de la derecha latinoamericana, mientras que los mandatarios progresistas de México, Brasil y Colombia no fueron invitados.
Entre los asistentes se encontraban los presidentes: Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chavez; República Dominicana, Luis Abinader; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña; y Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También participó el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
La presencia de Milei destacó su integración en la estructura de alianzas regionales que busca consolidar la Casa Blanca, y, aunque Trump elogió a otros líderes como Bukele, el lugar asignado a Milei en la foto oficial reflejó el peso que Washington otorga al gobierno argentino como socio estratégico en el Cono Sur.
Durante la cumbre, Trump también criticó a México, al que calificó como el “epicentro de los cárteles”, y advirtió: “Vamos a hacer lo necesario para detenerlos; los cárteles están manejando México y no podemos permitir eso”.
La iniciativa provocó críticas inmediatas desde Cuba. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la reunión como “reaccionaria y neocolonial” y advirtió que compromete a los gobiernos de derecha de la región a aceptar el uso de fuerza militar estadounidense para resolver problemas internos.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, añadió que el único resultado público del encuentro fue la firma de un “servil y deshonroso” documento que propone usar la fuerza militar como herramienta represiva, lo que constituye “una grave amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad de América Latina y el Caribe”.
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