El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este jueves una reunión en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, en un encuentro que se produjo en pleno proceso de transición política en Venezuela y en medio de un delicado equilibrio entre presión internacional, acuerdos energéticos y señales de diálogo con el chavismo.
La reunión, de carácter privado y con una duración superior a las dos horas, se desarrolló en el comedor presidencial y contó con la participación del secretario de Estado, Marco Rubio, según confirmaron fuentes oficiales. Se trató del primer encuentro cara a cara entre Trump y Machado desde la operación militar estadounidense que culminó con la captura del ex mandatario Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y su posterior traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico.
Al término del encuentro, Machado salió a los alrededores de la Casa Blanca, donde se dirigió a un grupo de venezolanos y a la prensa: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, afirmó, entre aplausos, abrazos y fotografías con sus seguidores. En esa breve intervención, la dirigente opositora remarcó que “Venezuela vive una oportunidad histórica” y agradeció el respaldo internacional a la causa democrática.
Antes de la reunión, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, había destacado públicamente la expectativa del mandatario estadounidense. “El presidente esperaba con interés esta reunión y confiaba en que sería una buena y positiva conversación con la señora Machado, que es realmente una voz notable y valiente para muchos venezolanos”, expresó durante una rueda de prensa, citada por CNN.
Según Leavitt, Trump buscaba escuchar directamente a la dirigente opositora para conocer “la realidad sobre el terreno” en Venezuela. Sin embargo, al ser consultada sobre si el presidente había modificado su opinión respecto del liderazgo político de Machado, la vocera fue tajante: “La valoración del presidente no ha cambiado”.
“Esa valoración se basaba en la realidad del momento, en lo que el presidente leía y oía de sus asesores y del equipo de seguridad nacional”, explicó Leavitt, al recordar que la Casa Blanca considera que Machado no cuenta con los apoyos internos suficientes para encabezar la primera etapa del proceso de transición.
En ese sentido, Washington continúa respaldando a Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta interina de Venezuela con aval estadounidense. Leavitt subrayó que la evaluación de la Casa Blanca sobre la cooperación del régimen venezolano es positiva. “Han sido extremadamente cooperativos. Hasta el momento, han cumplido con todas las exigencias y solicitudes de Estados Unidos y del presidente”, afirmó.
La portavoz también reiteró que Trump mantiene como objetivo de fondo la celebración de elecciones en Venezuela, aunque evitó dar plazos. “El presidente está comprometido con la esperanza de que algún día haya elecciones en Venezuela. Hoy no tengo un calendario actualizado para usted”, señaló, y aclaró que el proceso sigue bajo supervisión estadounidense.
Las declaraciones se conocieron apenas un día después de la primera conversación telefónica entre Trump y Delcy Rodríguez, en la que ambos abordaron temas vinculados a energía, minerales, comercio y seguridad nacional. Tras ese contacto, el mandatario estadounidense calificó a la dirigente chavista como “una persona fantástica”.
Mientras tanto, desde Caracas, Delcy Rodríguez endureció su discurso frente a Washington. Durante la presentación del informe de gestión del Gobierno venezolano, en nombre de Maduro, la presidenta interina afirmó que si algún día debe viajar a Estados Unidos lo hará “de pie, caminando, no arrastrada”.

“Si algún día me tocase como presidenta encargada ir a Washington, lo haré de pie, con la bandera tricolor, nunca arrastrándome”, enfatizó. En ese mismo discurso, llamó a dar una “batalla diplomática” y sostuvo que en Venezuela “se forja una nueva política” tras lo que calificó como una “agresión inédita” de Estados Unidos.
Rodríguez aseguró que la ofensiva estadounidense dejó una “mancha en las relaciones bilaterales”. “Cuando cruzaron una línea roja, atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama. Esa mancha la vamos a resolver diplomáticamente”, afirmó.
En otro tramo de su intervención, la mandataria encargada reconoció el poderío de Washington, pero remarcó que el gobierno venezolano no tiene miedo. “Sabemos que son muy poderosos, que son una potencia nuclear letal, pero no tenemos miedo de encarar diplomáticamente y a través del diálogo político esta contradicción histórica”, sostuvo.
Rodríguez también acusó a Estados Unidos de asfixiar la economía venezolana, al impedir la libre comercialización del crudo. “Estas acciones forman parte de un plan sistemático para cercar nuestra industria petrolera”, dijo, y vinculó esas medidas con un supuesto “bloqueo naval” previo a la captura de Maduro.
Pese al cruce de declaraciones, la Casa Blanca confirmó la existencia de un acuerdo energético por US$500 millones, mediante el cual Washington gestionará la comercialización de hasta US$50 millones de barriles de petróleo venezolano y administrará temporalmente los ingresos antes de transferirlos a Caracas.
Tras su paso por la Casa Blanca, Corina Machado continuó su agenda en Washington con visitas al Congreso de Estados Unidos, donde prevé reunirse con senadores demócratas y republicanos.
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