Tiempo de contar

Narrativas en pandemia | Por Leandro Calle

En este año tan particular, la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, que dirigen Marcelo Bernal y José Emilio Ortega, convocó a un primer concurso de Narrativas. Así surgió “Tiempo de contar”, Concurso de narrativas 2020, #quedateEnCasaEscribiendo. Encontramos allí, dos aciertos notables. Por un lado, haber vislumbrado, al inicio de la pandemia, que los tiempos que se venían, eran tiempos de contar, de leer y de escribir. La noción de que seguramente iba a haber una necesidad y una desesperación en torno del tiempo personal. Por otro lado, la palabra narrativas, así, en plural, tiene su dimensión significativa. Antes, los conceptos alrededor del “género literario” eran compartimientos estancos, especies de cajones donde, en unos se guardaban las novelas, en otros la poesía, en otros el cuento. Al interior de esos cajones, había subdivisiones o los llamados –despectivamente- subgéneros. Por eso, “narrativas”, es un término en el que su plural abre el juego, oxigenando el canon tradicional, y haciendo saltar un poco los goznes oxidados de las viejas bisagras de cierto academicismo.

De ahí que en las más de trescientas páginas que ofrece esta convocatoria encontremos cuentos, relatos y crónicas. Incluso, muchas de ellas, mezclan los estilos, y un cuento tiene, por momentos, algo de crónica, una crónica algo de cuento, etc.

Se recibieron 590 participaciones, informa la Editorial de la UNC. El primer trabajo de criba lo realizó un tribunal perteneciente al mismo staff de la editorial, que posee un amplio conocimiento sobre el tema. Se trata del equipo que forman Lorena Díaz, Juan Conforte y Emilia Casiva. Ya en una segunda etapa final, la convocatoria contó con un jurado externo conformado por tres escritores reconocidos en nuestro medio cultural: Nelson Specchia, Carlos Schilling y Esteban Llamosas. En un tiempo récord para esos centenares de trabajos llegados desde todo el mundo, el jurado determinó siete cuentos, cinco relatos y cinco crónicas entre los ganadores; y, a su vez, destacó veinticinco trabajos más. Cuarenta y dos textos en total, que constituyen hoy un libro sólido y concreto, que da cuentas de las nuevas narrativas y que ha posibilitado a jóvenes escritores y escritoras integrar el volumen y formar parte de una publicación de la universidad.

Y esto no es un dato menor: la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba viene trabajando largamente en un apoyo sostenido a la cultura local, publicando escritores y escritoras cuyas temáticas tienen que ver con nuestro medio, libros que, a su vez, se abren al mundo, son universales.

La decisión de que “Tiempo de contar” sea un libro de descarga gratuita es también una acabada muestra de una editorial que quiere ponerse al servicio de la cultura, y no servirse de ella.

Como toda antología que proviene de un concurso, la característica de los cuentos, crónicas y relatos que allí encontraremos, es efectivamente, ecléctica, en el mejor de los sentidos.

Como un signo de los tiempos, también, es notable que los tres primeros premios correspondan a escritoras mujeres. El primer premio de la categoría cuentos recayó en María Julia Mazzarino, lleva por título “Rasgos criminales”. Un muy buen texto donde la autora traza con agudeza una trama que vincula, a través de la relación madre-hija, dos paisajes y dos momentos temporales. La autora va y viene por sendas cronotopías de manera armónica, y va tejiendo una historia que, hacia el final, tendrá su vuelta de tuerca, sorpresiva, que la convierte en cuento y no en una mera narración. El tono tiene mucho del policial o del género negro. Situado en parte en el norte de Italia, la figura de Lombroso da vueltas por la historia que nos cuenta Mazzarino, y nos hace meter en un laberinto del que saldremos por una puerta inusitada. Imposible sería referirnos a todos y cada uno de los textos ofrecidos, pero sí podemos mencionar una cierta unidad en la diversidad, esperable en cualquier concurso; un muy buen nivel de los trabajos publicados que, si bien están propuestos en un clima y espacio de pandemia, eluden lo meramente coyuntural para asentarse en lo literario. La pandemia, y todo lo que ella conlleva, no es entonces un tema sino una oportunidad, una puerta abierta para la escritura y la lectura. Lo notable es que la puerta se abra también hacia la edición, entonces lo meramente singular pasa a un plano colectivo.

Muchas instituciones se preguntaron qué hacer en tiempos de pandemia. Escribir ha sido la propuesta ofrecida por la Editorial de la UNC, y el resultado en forma de libro da cuentas de la recepción positiva de la propuesta.

En el prólogo, y en tono literario, dicen Bernal y Ortega: “Se iniciaba el mes de abril del corriente año, y la Argentina se sumergía en su primera etapa de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Nos recluíamos en nuestros hogares, buscando prevenirnos de un enemigo silencioso y tenaz, que había mostrado, del otro lado del mundo, la contundencia de su filo.” De este lado del mundo, la trinchera de la escritura, silencioso combate frente al tiempo que también posee su filo y su punta. Escribir es de algún modo una manera de resistencia.

A solo un clic, el lector/a puede acceder de manera gratuita a la edición de “Tiempo de contar”. Ahora que las vacaciones llegan y no es recomendable el desplazamiento geográfico, qué mejor que viajar a través de la lectura por paisajes lejanos y situaciones extraordinarias. Un buen viaje.

 
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