Costuras y cicatrices en la Córdoba ambidiestra

Ambidiestra”, de Juan Cruz Taborda Varela | Por Leandro Calle

Con un estilo impecable y un arduo trabajo de archivo, Juan Cruz Taborda Varela, vuelve a la escritura con: “Ambidiestra. Historias de Córdoba por derecha y por izquierda”. Publicado por ediciones Recovecos este año, lleva ya su tercera edición en el mercado del libro. El diseño de portada es de Agustín Massanet y expresa de una manera contundente todo el contenido. Metáfora visual, la portada, nos muestra dos mitades de guantes, uno izquierdo y otro derecho, cosidos, de manera tal que las dos mitades conforman una sola pieza. De color amarillo y base naranja, el nuevo engendro posee un verificable costurón de color negro, casi como una cicatriz. “Señas particulares” de esta ciudad. Taborda Varela, a lo largo de las historias de este libro, anda y desanda por la costura. Recorre con sutileza los hilvanes a veces visibles y otras veces secretos de esta ciudad tan particular llamada Córdoba.

No se trata de algunas historias de derecha y otras historias de izquierda, sino de historias en las que diferentes corrientes de pensamiento, o diferencias ideológicas contrapuestas que simplificamos diciendo izquierdas y derechas, conforman un solo tejido social. A veces las historias son dramáticas y terribles; otras, desopilantes y humorísticas. En todas ellas la mirada del escritor está puesta en las costuras, en los hilos que cruzan y entrecruzan una orilla del pensamiento con la orilla opuesta.

Dobles apellidos

La familia cordobesa tiene mucho que ver allí. En la mayoría de las historias los lazos son de sangre.

El estilo es llevadero y profundo y al mismo tiempo añade una necesaria cuota de humor e ironía. Por ejemplo, en “La casa de los extremos”, que trata sobre la familia Novillo Corvalán, la historia comienza así: “En la casa de los extremos, hogar de pocos metros cuadrados compuesto por dos dormitorios y dos apellidos, conviven diez personas hermanadas por la sangre”.

Las historias de la “Córdoba de las campanas”, como ironiza el mismo autor, van desde la época de la Reforma Universitaria del 18, hasta estos últimos años. El Cordobazo; la Dictadura y las dictaduras; las publicaciones de la época; los olvidados protagonismos; los ascensos y los descensos hacia la gloria o el olvido forman la trama de este libro.

A veces tienen forma de crónicas, otras veces reportajes, e inclusive una carta, como la de Deodoro Roca a su novia, Maruca Deheza, hija del primer rector destituido por el movimiento reformista. En este último caso, el autor deja frente al lector la carta o misiva, y una nota al pie en la que señala quién es Maruca y de quién es hija, nada más. No hay un juicio valorativo, simplemente señala, indica, las costuras que tejen y se destejen en el armado social de la acampanada Córdoba.

Nudos y sotanudos

El tema eclesial aparece con mucha frecuencia, no por deseo del autor, sino porque las mismas historias cordobesas están entrelazadas con la institución eclesiástica.
Monseñor Podestá, Juan Garcia Elorrio (con la revista “Cristianismo y Revolución”), la Academia del Plata y la vida de Bollini Roca. Este último personaje, de curiosa notoriedad, perteneció en sus comienzos al EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) y terminó vinculado al Instituto del Verbo Encarnado, derecha extrema de la iglesia.

Los reportajes a Jorge Arrambide, por la Academia del Plata, y a Aurelio García Elorrio, tienen la frescura de la entrevista, pero también la pregunta incisiva y directa. Las entrevistas son respetuosas, no exentas de humor, humor al que García Elorrio se pliega. En el caso de la Academia del Plata, juzgará el lector la defensa de algunos nombres, que yo prefiero privarme de mencionar.

Capítulo aparte merece la historia de Ofelia Grandoli y su activa participación en la Reforma Universitaria de 1918.

Ambidiestra, es un libro fundamental para conocer los silencios que sostienen algunas de las más significativas historias de la sociedad cordobesa. Muy bien lo fundamenta el autor en su prólogo: “La Córdoba del acuerdo es, además de pulcra y bendecida, presuntamente histórica. Es un camino. El otro: observar las anormalidades, los nódulos malignos en el camino de la pereza democrática. Aquello que se hizo para que nada siga intacto, inalterable, rozagante y denso. Para que nada siga como está, aunque esté. Ese camino, el segundo, el de las piedras y el silencio, es el que acá interesa: la Córdoba ambidiestra”.

Ojalá contemos, en un futuro no muy lejano, con más historias de Córdoba de la pluma de Juan Cruz Taborda Varela.

 
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