La era de la excepcionalidad

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

Es fácil pensar que la derecha -y a veces, también la izquierda, claro- prefiere imaginar al mundo del siglo XXI como el del XX, porque les cuesta analizar la realidad sin estructuras preconcebidas. La Guerra Fría les daba un marco analítico que hacía todo mucho más sencillo. Hoy, no solo el multipolarismo, sino también los acontecimientos excepcionales cada vez más frecuentes requieren un necesario esfuerzo para el entendimiento de cómo gira el Globo.

Los últimos días del año nos encuentran “cansados” (palabra de moda) de los cuidados, con una nueva cepa del coronavirus surgida en el sur de Inglaterra y ya extendida a varios países europeos y asiáticos, y, nuevamente, con las principales bolsas de comercio al borde del colapso. A su vez, depositamos la esperanza en todas las vacunas existentes, mientras asistimos atónitos a una ola anti científica sin proporciones en los últimos 500 años. Los nacionalismos de la vacuna por ahora le ganan al internacionalismo, al mismo tiempo que hay sectores interesados en reeditar la carrera espacial de la Guerra Fría, con médicos en reemplazo de ingenieros.

Aún hoy circulan decenas de fake news y desinformaciones, mal intencionadas, respecto de la conferencia de prensa anual de Vladimir Putin de la semana pasada. Allí aseguró que aún no se había colocado la vacuna porque todavía no se había probado en su grupo etario, es decir, para los mayores de 60 años. Quienes hacen lobby contra la vacuna Sputnik V quisieron hacerlo ver como que Putin no se administraba algo que había desarrollado un laboratorio a las ordenes del mismo gobierno ruso que él encabeza. A pesar de ello, los próximos días -el 29- la vacuna será aprobada efectivamente para los mayores de 60.   No obstante, el “daño” ante una parte de la opinión pública ya está hecho. De esa forma suele funcionar la información en los tiempos de las redes sociales y de las noticias que solo se leen los títulos. Junto a los tapabocas, el alcohol en gel y los protocolos, ese es el verdadero “zeitgeist” de la época.

Este 2020 termina muy similar a como comenzó: con los sistemas sanitarios de medio mundo al borde del colapso, la angustia por una nueva cepa del virus y un sector importante de los ciudadanos en negación, intentando vivir sus vidas como si nada sucediera realmente.  

Hay un capítulo de la serie Mad Men -para quien no recuerde, aquella de ejecutivos y publicistas en el EEUU de los 50 y 60- donde se ve exactamente cuando una época termina y empieza otra: Roger Sterling, el jefe de la agencia donde trabaja el protagonista, Don Draper, va a una fiesta, prueba ácido por primera vez y escucha los Beach Boys. Año 1966. Parteaguas. El mundo de los trajes grises, la voz omnipresente de Frank Sinatra, los cocktails eternos y las mujeres como objeto estaban llegando a su fin. Sin embargo, cuando Sterling regresa de la reunión, retoma su vieja vida, que continúa bastante parecida a grandes rasgos. Si bien su mundo anterior se va resquebrajando, cambiando, todavía existe. Suele haber pocos momentos en la historia donde los cambios de época están tan bien representados. Cuando dentro de algunas décadas nuestros nietos hagan una serie que trascurra en nuestros tiempos, el 2020, junto al “home office”, las videollamadas eternas y las discusiones por Twitter, serán el parteaguas que utilizarán para explicarnos. La nueva normalidad nunca terminó de nacer y la vieja sigue sin morir. Ambas conviven, como en los 60 coexistían la liberación femenina, la lucha por los derechos civiles y la guerra de Vietnam; o, más acá, el Di Tella y la dictadura de Onganía.

Hace poco formulé en mi cuenta de Twitter la siguiente pregunta: ¿Cómo se imaginan el 2021? Las respuestas fueron variopintas, pero la mayoría coincidían en la cuestión central. Tras este año que -al menos en apariencia- está dando sus últimos coletazos: ¿es posible proyectar un mes para adelante, o incluso, todo un año? Probablemente haya muchos 2021 en uno, como hubo muchos 2020, como suele haber muchos años en uno. Con la particularidad que se produjo un suceso tan excepcional que nadie podría haberlo previsto ni en el más osado de los análisis. Quizás se pueda prever que el próximo también será un año excepcional. Probablemente, todos los años venideros vean producirse hechos excepcionales concatenados. Una excepcionalidad constante. Tan frecuente que dejaría fuera de la ecuación su carácter, justamente, excepcional. ¿Es el siglo XXI la época de los eventos únicos? ¿se puede hablar de cisnes negros irrepetibles que se repiten una y otra vez?

El mundo no es el que era en diciembre del año pasado. Tampoco lo será en diciembre del año que viene, cuando hagamos un nuevo repaso de todas las excepcionalidades que sucedieron en 2021 y ¿proyectemos? 2022.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar