Ecuador, los regresos y las incógnitas

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

Tras varios años de persecuciones judiciales promovidas por el gobierno ecuatoriano, el correísmo se apresta a regresar al poder en Ecuador. Si bien todavía resta una segunda vuelta, a celebrarse el próximo 11 de abril y que se presenta con varios desafíos, el candidato del espacio político del ex presidente Rafael Correa, Andrés Arauz, resultó ganador de la primera vuelta celebrada el 7 de febrero por casi 12 puntos porcentuales. Será una elección no exenta de polémicas (ni sorpresas), ya que por estas horas aún no está del todo definido quién será el contendiente del candidato de Alianza País: el segundo puesto se lo disputan el banquero Guillermo Lasso, quien hace 15 años viene intentando llegar al Palacio de Carondelet; y Yaku Pérez, del movimiento indígena Pachacutik. La diferencia entre ambos es apenas de algunas centésimas: 19,98% para Pérez, frente a 19,55% de Lasso, con el 90,4% de las mesas escrutadas. Debido a este virtual empate técnico, y cuando aún restan algunos días para la definición, todo puede cambiar.

Lo cierto es que Yaku Pérez fue una sorpresa que pocos esperaban. La gran mayoría de los sondeos que auguraba un ballottage daba por sentado que sería entre la centro izquierda de Arauz, y la centro derecha, representada por Lasso.

Profundamente crítico del correísmo desde prácticamente el comienzo de su gobierno, el líder indígena Yaku Pérez se define a sí mismo como un hombre de “izquierda flexible”, y “militante del comunitarismo”. En el ballottage presidencial que llevó al poder a Lenin Moreno, en aquel entonces todavía como delfín de Correa, Pérez llamó a apoyar a Lasso. Su capital político creció de gran manera tras las protestas que lideró en octubre de 2019 contra el gobierno de Moreno.

Yaku ya fue prefecto (el equivalente a gobernador) de la provincia de Azuay, una región que cuenta con el 95% de sus habitantes mestizos, y apenas el 5% de blancos. Su discurso ambientalista ha hecho mella en un país duramente golpeado por las crisis, tanto la sanitaria como la económica.

Otra irrupción inesperada fue la de Xavier Hervás, un joven empresario que se define a sí mismo como socialdemócrata y que compitió por la fuerza Izquierda Democrática. Alcanzó el cuarto puesto, con el 16,01% de los sufragios: quedó muy bien posicionado para convertirse en una figura de peso de cara a un ballottage donde los candidatos saldrán a buscar voto por voto.

Ligado al sector agroalimentario, Hervás se convirtió en un fenómeno en las redes sociales, especialmente en TikTok. Desde allí comenzó a impulsar una plataforma con los jóvenes en la centralidad, decidido a “romper viejos esquemas”, como él mismo aseguró. Su idea es terminar con un escenario completamente polarizado desde hace dos décadas, entre la izquierda de Rafael Correa y la derecha de Lasso. Aunque no le alcanzó para llegar a segunda vuelta, desembarcó en el panorama ecuatoriano como un nuevo dirigente a quien seguir de cerca para los tiempos que vienen.

Arauz, a pesar de ya haber sido ministro de Economía en el gobierno de Alianza País, también es un hombre joven, de apenas 36 años. Obtuvo el 31,50% de los votos, lo que lo deja a las puertas de convertirse en el próximo presidente del país si logra consolidar la tendencia de la primera vuelta. Su mayor desafío será aunar votos que probablemente no hubieran ido para su mentor, Rafael Correa, pero que deberá conseguir para ganar. Será más complejo tener en frente a Yaku Pérez, alguien que viene del movimiento indígena y se declara próximo a la izquierda, que a Lasso.    Se esperaba una nueva polarización con la centro derecha liberal, de la cuál Alianza País siempre salió triunfante. Por lo pronto, el recuerdo de los mejores años del correísmo en el poder, frente a la debacle económica protagonizada por Lenin Moreno, el presidente ecuatoriano más impopular en décadas, le sirvió para quedar como el candidato mejor posicionado. Ahora dependerá de él soportar el peso de una campaña relativamente larga para la segunda vuelta, de más de dos meses, y con el líder político de su espacio en el exilio.

A pesar de que tanto Hervás como Yaku Pérez dicen encuadrarse en el espectro político de la izquierda, pocas cosas los emparentan con el correísmo y la “Revolución Ciudadana” que lideró en el país, antes del viraje tanto ideológico como político de Lenin Moreno. La candidata oficialista apenas alcanzó poco más del 1% de los votos, lo que demuestra la pésima imagen del actual mandatario, que ni siquiera se presentó, a pesar de que la Constitución del país se lo permitía.

Quien quiera que gane el ballottage se encontrará con un país significativamente en peor estado que el que dejó Rafael Correa. Con una gran deuda con el Fondo Monetario Internacional, un escenario sanitario de los peores de la región, y un panorama internacional incierto, cuanto menos.    Arauz y Correa conocen muy bien lo que es la gestión ejecutiva, y han demostrado en numerosas ocasiones tener muñeca política para resolver problemas complejos. Guillermo Lasso es un neoliberal clásico, de los que tantas veces gobernaron en el país y en la región, por lo que sabe más o menos cuál sería su plan de gobierno.

Yaku Pérez, por ahora, es una incógnita.

 
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