México, Argentina y el bloque regional

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

En medio de un contexto político tanto interno como externo complejo, Alberto Fernández viajó a encontrarse con su par mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Es el segundo encuentro presencial entre ambos, el primero se había producido en noviembre de 2019, cuando el argentino ya era presidente electo, pero aún faltaban algunas semanas para su asunción. México, Argentina, y el mundo entero son completamente diferentes a las que eran en aquel momento. Actualmente, la agenda central está protagonizada por las vacunas de AstraZeneca, que se fabricarán en conjunto entre México y Argentina. Se espera que, en caso de no haber contratiempos, para marzo haya más de 20 millones de dosis disponibles.

Fernández fue el único mandatario extranjero en participar de las celebraciones por los 200 años de la independencia mexicana. Eso da debida cuenta de la importancia que pretende asignarle el líder mexicano a la relación bilateral. Una relación que, más allá de algunas cuestiones coyunturales de corto plazo, carece aún de más propuestas concretas de integración. 

Inmediatamente después de ganar las elecciones, quizás con esperanzas de reeditar los tiempos de la UNASUR y la llamada “ola rosa” latinoamericana, Fernández le aseguró a AMLO que tendría su apoyo para comenzar a erigirse como líder regional. La idea se sustentaba en la falta de liderazgos claros, algo que sigue sucediendo en el continente. Sin embargo, AMLO no se mostró demasiado receptivo a esta idea. El mexicano no tiene ningún interés en liderar un bloque regional; de hecho, su relación con Donald Trump fue extremadamente amigable, y junto a Jair Bolsonaro fue el último presidente latinoamericano en felicitar a Joe Biden por su victoria. Históricamente, México miró mucho más hacía América del Norte y a la región de Centroamérica y del Caribe, que hacía América del Sur. AMLO no ha mostrado muchos signos de que esto vaya a cambiar.

El presidente delega su política exterior en su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue considerado “mejor alcalde del mundo” por la fundación londinense City Mayors en 2010. Aunque comenzó su carrera en el PRI (también fue militante del PRD), Ebrard renunció a su afiliación en 2015 para unirse al movimiento de López Obrador que terminaría configurando lo que hoy es MORENA. De larga carrera en la política, ocupando diversos cargos legislativos y ejecutivos, en 2012 había intentado ser candidato a la Presidencia, pero finalmente desistió. Ebrard fue quien se encargó de recibir a Fernández a su arribo al país, y también fue el primero en comunicar la llegada del primer cargamento de vacunas Sputnik, el pasado lunes. Hoy es uno de los hombres más poderosos de la administración de MORENA, y no son pocos quienes lo señalan como un probable sucesor de AMLO tras el final de su sexenio.

López Obrador incluso invitó a Fernández a una de sus “mañaneras”, las conferencias de prensa diarias que ofrece en la casa de gobierno. Allí se refirió a una “muy buena relación con Argentina”, al mismo tiempo que sostuvo que ambos gobiernos “se ayudan mutuamente”. Resaltó la cooperación entre ambos especialmente en la elaboración de la vacuna contra el covid-19 y de la ayuda que México prestó a Argentina para la restructuración de la deuda externa heredada del gobierno de Mauricio Macri, donde “ayudó hasta el papa Francisco”, dijo. AMLO reveló que incluso intercedió, a pedido de Fernández, ante Larry Fink, del fondo de inversión BlackRock, con quien tiene una relación personal. Al mismo tiempo le agradeció a su par argentino la “ayuda para conseguir esas vacunas”, resaltando que más allá de la política existe un propósito de cooperación entre los pueblos y los gobiernos”. En total serán aproximadamente unos 200 millones de dosis que abastecerán no sólo a México y a Argentina, sino a la gran mayoría de los países latinoamericanos. Además de los Estados, también participan algunos capitales privados, como el del multimillonario Carlos Slim, quien apoya a AMLO y se reunió con el argentino el martes.

No existen liderazgos claros actualmente en América Latina, ni en la derecha ni en la izquierda ni en el centro. La mayoría de los presidentes tiene una mayor imagen negativa que positiva, y los problemas que enfrentan se presentan de complicada solución. El caso del MERCOSUR es paradigmático: mientras que dos de sus miembros, como Brasil y Uruguay, se reúnen de manera bilateral para avanzar en un plan de flexibilización, Argentina se opone terminantemente. El deterioro del funcionamiento del bloque es palpable, por lo que el Gobierno debe salir a buscar alianzas fuera de sus socios naturales. El sueño de Fernández de la construcción de un “eje progresista latinoamericano” no parece tan cercano como le gustaría al argentino. No obstante, la participación de México allí será fundamental.

Primero habrá que salir de la peor pandemia y comenzar a reactivar las maltrechas economías latinoamericanas. Luego, tanto AMLO como Alberto tendrán el tan complejo como impredecible desafío de resolver los numerosos problemas internos de sus respectivos países. Recién ahí, quizás, habrá tiempo para pensar en erigir un bloque regional similar al que existió durante buena parte de los primeros años 2000. Ambos ya comenzaron, si les va bien, probablemente sea a sus sucesores a quienes les toque consolidarlo.

 
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