El colapso sanitario como reflejo del político

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

En Paraguay continúan las protestas masivas contra el presidente Mario Abdo Benítez. Lo que comenzó por el descontento de cómo se gestionó la crisis sanitaria desembocó en pedidos de renuncia que alcanzan al mismo mandatario. Por ahora, Abdo respondió removiendo a cinco de sus ministros, entre ellos al de Salud. Las manifestaciones comenzaron a finales de la semana pasada con consignas que evocaban los días del marzo paraguayo de 1999. En esa ocasión, las revueltas populares terminaron con la breve presidencia de Raúl Cubas Graú, quien debió renunciar tras apenas siete meses en el poder, debido al asesinato de su vicepresidente, Luis María Argaña. Si bien el escenario es completamente diferente, uno de los puntos en común más importantes con aquellas jornadas es la profunda frustración y desconexión que sienten los ciudadanos con la clase política tradicional del país.

La oposición no cuenta con los votos necesarios en el Congreso para lograr aprobar el juicio político “por mal desempeño” que viene impulsando contra el presidente. Para ello, debería tener el apoyo del líder del oficialista Partido Colorado, el ex presidente Horacio Cartes. Por ahora, el empresario se mantiene apoyando a Abdo, aunque la interna dentro del mismo partido es un factor que la oposición intenta explotar en su favor. Las protestas del pasado lunes se centraron en la figura de Cartes, histórico integrante del establishment económico paraguayo, con quien los manifestantes también expresaron su descontento. En los muros de su mansión en Asunción pintaron “narco” y “mafia”. La protesta transcurrió de manera pacífica hasta que, hacia las 23:00 horas, comenzaron los enfrentamientos que fueron reprimidos violentamente con balas de goma por parte de las fuerzas de seguridad. Con consignas como “Marito es el virus” (en referencia al presidente), el principal reclamo se centra en la falta de medicamentos, retrasos considerables en la campaña de vacunación, y el colapso total del sistema de salud. 

Paraguay solía ser tomado de ejemplo en la región por la poca cantidad de casos que había registrado durante la primera ola de la pandemia. En marzo había impuesto una de las cuarentenas más estrictas, que le dieron muy buenos resultados epidemiológicos. El país tenía, en junio, dos muertos por millón de habitantes, la tasa más baja de todo Sudamérica, en una región compleja donde, por ejemplo, Brasil contaba con 200 fallecidos por millón. Sin embargo, esto cambió radicalmente en la segunda ola, cuando el país comenzó a registrar una fuerte suba de casos que llevó al colapso del sistema sanitario, la falta de camas de internación y recursos humanos. Mientras los casos y las muertes aumentan, también crece la inestabilidad política en el país.

El promedio de contagios de la última semana en Paraguay es de 1.345 casos diarios, una cifra considerable teniendo en cuenta la población del país. La campaña de vacunación paraguaya depende de la campaña Covax, llevada adelante por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y destinada a los países en desarrollo. Si bien, el lunes Chile donó 40.000 dosis de Sinovac a Ecuador y Paraguay para vacunar al personal médico, restan aún algunas semanas para que lleguen los envíos de Covax a Asunción. En un país de más de site millones de habitantes, por el momento llegaron apenas 4.000 dosis de la Sputnik V. 

En este contexto, el Gobierno anunció la vuelta a las clases presenciales en todo el país. Por lo que al descontento general se sumaron los docentes, que denuncian no tener las condiciones necesarias para un regreso controlado y con protocolos a las aulas, en un clima de aumento constante de muertes y casos.

No es la primera vez que Abdo se enfrenta a la posibilidad de ser destituido. Ya en agosto de 2019 se había filtrado un acuerdo bilateral con Brasil para comprar energía a la represa de Itaipú, que comparten los dos países. La oposición y los ciudadanos vieron en estos hechos una “entrega de la soberanía energética a Brasil”, por lo que se había impulsado un juicio político. En esa ocasión tampoco prosperó, debido al apoyo de Cartes y el Partido Colorado. 

La furia y el descontento encuentran ahora en Abdo y Cartes a sus principales destinatarios. Justamente porque éstos representan a toda la casta que detenta el poder en el Paraguay. Un país extremadamente desigual, con una élite tanto política como empresarial que se encuentra hace décadas desvinculada de su pueblo. El colapso sanitario que atraviesa actualmente Paraguay no es más que un reflejo de lo que sucede con su sistema político en general.

 
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