China y Rusia, misma disputa, distintos escenarios

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

El tablero internacional, tan complejo como cambiante e impredecible, viene experimentando algunos movimientos en dos zonas del globo donde las principales potencias se disputan el predominio: en la frontera que divide a Rusia y a Ucrania, en Crimea; y en la región de Okinawa, Japón. En ambos casos son conflictos de larga data; la zona del Mar de China Meridional es comercial y económicamente estratégica, ya que allí tiene lugar el 60% del comercio internacional por mar, al tiempo que circula una tercera parte del tráfico marítimo mundial. A su vez, en su entorno costero vive el 27% de la población de todo el planeta. Al mismo tiempo, Crimea reviste una importancia clave para el desarrollo ruso. Ucrania es la llave de la salida de Rusia al Mediterráneo, donde los intereses de la OTAN y los de Rusia se cruzan.

Desde que comenzó la nueva guerra de Crimea, en 2014, murieron 13.000 personas, entre militares y víctimas civiles; Joe Biden aseguró su “apoyo inquebrantable” al presidente ucraniano Volodomir Zelenski, frente a la “agresión” del Kremlin: el demócrata ve a Rusia como un país agresor y expansionista respecto de Ucrania. De la misma manera los aliados estadounidenses de la Otan, Francia y Alemania, han pedido “moderación” y bajar las tensiones en el conflicto. Tras ganar las elecciones, Biden había declarado que estaba considerando impulsar un probable ingreso de Ucrania a la alianza militar, lo que no cayó para nada bien en el seno del poder ruso. Ya se fueron dando algunos pasos en ese sentido, de hecho, el primer ministro ucraniano, Denis Shmigal, declaró a finales de marzo pasado que el objetivo de su país es “ingresar a la UE y a la Otan en un plazo de entre 5 y 10 años”.

Lo que sucede en las costas de Okinawa está impactando en la relación entre el gigante asiático y Japón, el principal aliado de los EEUU en la región. En un contexto donde se van profundizando las disputas entre Washington, Beijing y Moscú, y van adquiriendo un tono cada vez más ideológico. Aunque muchos analistas auguraban a un Biden considerablemente más moderado que su antecesor, no parecería ser el caso. Si durante la Administración Trump se trató sobre todo de una “guerra comercial”, Biden ya ha dejado en claro que su Administración lo planteará como un conflicto entre posturas antagónicas: la democracia liberal occidental contra las autocracias. En los meses que lleva de gobierno, el estadounidense ya calificó a su par ruso de “asesino”, mientras que anteriormente había asegurado que su homólogo chino “no tiene un solo hueso democrático en su cuerpo”.

Ya durante 2020, hubo repercusiones internacionales de nuevos avances militares de Beijing en las aguas del Mar de China Meridional, emplazado en el corazón marítimo del Este de Asía. El gigante asiático le dio una importante visibilidad tanto a sus ejercicios militares como a sus avances políticos en ese territorio, disputado con otros países de la región, pero donde EEUU no tiene ningún reclamo. Un ejemplo de esto es el anuncio que hizo el gobierno chino en abril del año pasado, respecto de crear dos nuevos distritos como parte de la ciudad de Sansha, ubicada en la isla de Hainan, al Sur del país. Vietnam y Filipinas, cuyas reclamaciones territoriales se superponen con las de China, reaccionaron inmediatamente. Sin embargo, su dependencia económica del vecino poderoso los condiciona. Tanto Filipinas como Singapur son aliados de larga data de Washington, por lo que EEUU se involucra en el conflicto. No hay ninguna duda sobre que el escenario actual, tanto en la zona del Indo-Pacífico como en Crimea, no es el mismo que hace tres o cuatro años. Si bien, son regiones donde históricamente existieron conflictos territoriales, el mundo hoy se encuentra en una situación sensiblemente más inestable. Por ello, las disputas se desarrollan de las maneras más diversas, tanto en el terreno de lo político y lo diplomático como de lo militar. El Kremlin ya ha demostrado no tener pruritos a la hora de iniciar un conflicto que les reporte beneficios inmediatos tanto en lo económico como en lo territorial. Por otro lado, las autoridades de Zhongnanhai, encabezadas por Xi Jinping, están convencidas de que el camino pacifico es el más importante a la hora de la consolidación del liderazgo chino. Más allá de las preocupaciones de Biden, un conflicto no le traería ningún beneficio a China hoy. No obstante, todo parece indicar que la disputa geopolítica entre EEUU, Rusia y China no hará más que profundizarse en el mediano plazo.

 
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