De la esperanza de la vacuna al foco de la pandemia

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

La República de la India posee más de 1.400 millones de habitantes, junto a la República Popular China, representan alrededor del 40% del total de la población mundial. En los últimos días, el “otro gigante asiático”, viene ostentando el record global de contagiados de covid-19, llegando a superar los 350.000 por día. Los expertos coinciden en que es una cifra que no termina de representar la realidad de los casos, ya que seguramente son muchos más. El sistema sanitario del país se encuentra colapsado, con cerca de 3.000 muertes contabilizadas por día. Además, el surgimiento de nuevas cepas genera preocupación en la región, y el peligro de su exportación, especialmente hacia Europa: la Unión Europea envió ayuda urgente para intentar paliar la gravísima situación; también ofrecieron colaboración el Reino Unido, EEUU, e incluso su vecino y rival histórico, Pakistán.

El primer ministro (desde 2014) es Narendra Modi, y el partido político que lo llevó a la victoria es el Popular Indio (PPI). Se define a sí mismo como de ideología conservadora, religioso hinduista y defensor de invertir un alto presupuesto en defensa y cuestiones militares. Es el partido mayoritario de India, al haber vencido en las últimas elecciones al histórico Congreso Nacional Indio (CNI) de los Nerhu, más cercano a la izquierda y defensor del laicismo.

La religión juega un papel fundamental, más profundo del que desempeña en países occidentales. El gigante tampoco es ajeno al auge mundial de la extrema derecha de corte nacionalista o populista. Modi es un representante de ambas corrientes, y ha sido reelecto a comienzos de este año para un nuevo mandato de cinco años. Su liderazgo personalista es uno de los más fuertes de las últimas décadas en el país. A pesar de los datos económicos, con un desempleo tan alto que ni siquiera existen estadísticas oficiales, la retórica polarizadora y nacionalista de Narendra Modi fue suficiente para derrotar al histórico CNI.

El gigante de Asia del Sur es el mercado emergente más grande del mundo. No son pocos los analistas que aseguran que India se convertirá en el próximo “boom” internacional posterior al ascenso de China. Para ello, primero, deberá resolver sus conflictos internos, especialmente con la minoría musulmana, perseguida por el gobierno (según ONGs de derechos humanos).

La situación tiene ribetes geopolíticos que despiertan la atención de las grandes potencias. A comienzos de esta semana la Casa Blanca emitió un comunicado anunciando “ayuda humanitaria urgente” para la India. Esto habla a las claras respecto de dónde pone el foco Washington. En Brasil se presenta un escenario similar al de India desde hace meses. Con nuevas cepas, cientos de miles de contagios diarios, y más de 3.500 muertos por día. Sin embargo, en los 100 días que lleva en el poder la Administración Biden no ha anunciado ningún tipo de ayuda dirigida al gigante sudamericano. A pesar de que Brasil se encuentra en lo que históricamente EEUU consideró como su “patio trasero”, el interés no está allí, sino en la zona del Indo Pacífico.    Para la mayoría de los analistas internacionales, India será, en el mediano plazo, un actor de peso en el escenario global, que disputará con China y los Estados Unidos. Además, los dos gigantes asiáticos tienen un conflicto de larga data en su frontera de más de 1.200 kilómetros. Para Biden, una relación más estrecha con India es fundamental en su disputa global con Beijing.

Por lo pronto, India no está en condiciones de desafiar abiertamente a China, más allá de algunos conflictos puntuales en la zona de la frontera, como sucedió el año pasado. Pero para Washington representa un actor importantísimo en la región, que puede contribuir a contener el crecimiento chino de una manera insoslayable. Es muy difícil pronosticar cuál será la estratégica de Nueva Delhi de cara al futuro. Primero deberá resolver la peor crisis sanitaria de su historia y sus consecuencias sociales, políticas y económicas. Hoy la India es el epicentro de la pandemia a nivel mundial. La comunidad internacional no sacará su lupa de allí hasta que el escenario sanitario parezca más o menos controlado. Pero, también el otro gigante asiático es uno de los centros de disputa más importantes en el marco de la geopolítica. Estados Unidos, con los hechos de los últimos días, dejó en claro donde están ubicados sus intereses principales: bastante lejos de América Latina, y muy cerca del Indo Pacífico.

 
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