Ante una reducción histórica de las emisiones de carbono

Por Roy Rodríguez

2020 fue una foto de espacios sin personas, sin la huella del ser humano. Lugares recuperados por animales y vegetales durante la quietud de la pandemia, se convirtieron en una especie de espacio idílico adónde la humanidad parece no poder volver. Es que, mientras paradójicamente, el Covid-19 le dio un respiro al planeta y su crisis climática, en unos pocos meses, los niveles de contaminación podrían subir e incluso superar las emisiones de carbono pre pandémicas. Lo que queda claro, según un estudio publicado por la revista Science, y confirmado por su autora a HOY DÍA CÓRDOBA, es que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por el Covid-19 fue la mayor de la historia de la humanidad.

Arunima Malik contesta vía mail desde Sidney, Australia. Desde allí dirigió un estudio colaborativo donde, mediante el análisis de datos globales a través de MRIO (Modelo Input Output Multirregional) y utilizando análisis big data, mostró que las pérdidas generadas por la pandemia superaron los dos billones de dólares. A su vez, sólo en marzo, se calculó que se dejaron de emitir a la atmósfera 250 millones de toneladas de carbono.

"Estamos experimentando el peor shock económico desde la Gran Depresión, mientras que al mismo tiempo hemos experimentado la mayor caída en las emisiones de gases de efecto invernadero desde que comenzó la quema de combustibles fósiles", dice el estudio.

El análisis muestra que los niveles de contaminación están relacionados además con economías interconectadas y la necesidad global de que alimentos y elementos utilizados en la fabricación de diversos objetos viajen distancias siderales, profundizando la huella de carbono (“footprint”).

Todo parece pagarlo el consumidor. Sin embargo, la contaminación ambiental provocada se socializa. Así, paradójicamente, quienes menos consumen, más sufren las consecuencias del cambio climático que profundizan las economías interconectadas.

Turismo

Trabajos anteriores de Malik centran sus investigaciones en los niveles de contaminación ambiental generados por actividades como el turismo. La idea de la industria sin chimeneas se desvanece ante la medición de la huella de carbono que genera el movimiento de millones de personas. Casi el 10 por ciento de las emisiones de carbono globales anteriores a la pandemia provenían de los aviones destinados al turismo.

Durante 2020 la cantidad de viajes cayó un 60 por ciento y la huella de carbono se redujo a la mitad.

Según la Organización de Aviación Civil Internacional, la diferencia entre ricos y pobres queda clara en el aire: la mayoría de los viajeros globales proviene de países desarrollados, pero, además, los pasajeros que viajan en primera clase producen seis veces más carbono que los de clase económica, y, por si fuera poco, el 1 por ciento de los viajeros frecuentes son responsables de la mitad de todas las emisiones: 10 millones de pasajeros explican la mitad de la contaminación.

Todo se vuelve aún más desigual cuando se analizan los viajes de las elites: Un estudio del investigador sueco Stefan Gössling nos permite llegar a la conclusión de que un niño africano debería vivir 5.000 años para emitir la misma cantidad de carbono que Bill Gates en sus viajes en avión durante 2018: unas 1.600 toneladas de carbono.

Dice Malik: “Todavía nos enfrentamos a la pandemia, con las fronteras internacionales cerradas. Sería interesante saber cuál será la situación post-covid, pero puedo decir que debemos tomar medidas activas para asegurar que las emisiones del turismo no aumenten, y también implementar estrategias para proteger los medios de vida que dependen de esa actividad”.

Crisis sobre crisis

El estudio sugiere que la crisis del Covid-19 “se desarrolla a la sombra de otras crisis globales más "silenciosas", pero mucho más duraderas, como el cambio climático. Si bien la crisis del Covid dejará una impresión más grande, aún no será suficiente para evitar peligroso cambio climático, y puede borrarse rápidamente si intentamos volver a los negocios de manera habitual y dar paso a lo que llaman "contaminación de represalia". “Ha habido algunas reducciones debido al Covid-19, pero a medida que las vidas vuelvan a la normalidad, estas se verían superadas rápidamente por los aumentos de emisiones”, dice Malik.

Una de las conclusiones del análisis indica que “la pandemia ha puesto de manifiesto los riesgos y la fragilidad de nuestros países altamente interconectados y economías y sociedades interdependientes, lo que destaca la necesidad de una cooperación global y solidaridad, ya que ningún país será "inmune" a situaciones que se desarrollen en otros lugares.”

Algunos cientistas sociales prevén la aparición de burbujas, territorios o países libres de Covid que se comuniquen y comercien abiertamente con otros en su misma situación. Otros, incluso, como Francisco “Bifo” Berardi o el británico John Gray auguran un largo final del capitalismo.

Dice Malik antes de despedirse: “El cambio debe ocurrir a nivel individual. Por supuesto, las elites tienen los recursos para implementar estrategias de reducción de emisiones no sólo para su consumo, sino también para movilizar recursos y hacer un cambio global. El tiempo lo dirá”.

 
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