El gobernador Martín Llaryora volvió a mover piezas en su gabinete y puso en marcha la primera etapa del llamado “intendentazo”, una estrategia orientada a reforzar el anclaje territorial del oficialismo de cara al proyecto reeleccionista de 2027. El intendente de Alta Gracia, Marcos Torres, asumirá este viernes por la tarde como nuevo ministro de Desarrollo Social, en reemplazo de Laura Jure, quien continuará dentro de la estructura provincial.
El acto de asunción se realizará a las 17 en el Centro Cívico —el Panal— y será encabezado por el propio mandatario. Con la llegada de Torres se concreta, por ahora, el único cambio en la primera línea de ministros, aunque en el oficialismo no descartan nuevos retoques antes de que finalice marzo. La intención es llegar a ese punto con un equipo ratificado y alineado para transitar un año que en el llaryorismo definen como de “consolidación”.
El desembarco del jefe comunal de Alta Gracia no es un movimiento aislado. Forma parte de una reconfiguración política que busca recuperar peso en el interior provincial, donde el peronismo no obtuvo en 2023 el desempeño esperado. En aquella elección, Llaryora se impuso sobre Luis Juez por apenas 64 mil votos, una diferencia explicada en buena medida por la ventaja lograda en la Capital, mientras que el interior —histórico bastión del PJ cordobés— mostró fisuras.
Reacomodamientos y nueva etapa
El ascenso de Torres implica la reubicación de Laura Jure, dirigente vinculada al schiarettismo, que dejará Desarrollo Social para asumir una secretaría con rango ministerial dentro del Ministerio de Cooperativas y Mutuales que conduce Gustavo Brandán. Desde allí, ejecutará programas vinculados a infraestructura social, escrituración y economía emprendedora. Aunque su designación aún debe oficializarse, en el Centro Cívico dan por hecho su continuidad en el esquema.
Los cambios comenzaron a delinearse tras la derrota de Provincias Unidas frente a La Libertad Avanza en las elecciones nacionales de octubre. En ese contexto, el Gobierno provincial ya había avanzado en una reestructuración que implicó la eliminación de los ministerios de Ambiente y Economía Circular, y de Desarrollo Humano, que fueron absorbidos por las carteras de Educación y Salud, respectivamente.
De no producirse nuevas designaciones en el rango ministerial, el gabinete quedará sin mujeres al frente de ministerios, un dato que no pasa inadvertido en el escenario político provincial.
El “eje Torres”
La llegada de Marcos Torres refuerza la presencia del denominado “eje Torres” en el esquema de poder. Hermano de Facundo Torres —presidente del bloque oficialista en la Legislatura y actual titular provisorio del Partido Justicialista de Córdoba—, ambos son los principales referentes del PJ en el departamento Santa María.
La salida de Miguel Siciliano de la Unicameral habilitó que Facundo Torres asumiera la conducción de la bancada llaryorista, consolidando así la influencia del espacio en el armado provincial.
Marcos Torres transita su segundo mandato al frente de Alta Gracia y no tiene posibilidad de reelección. Su pase al gabinete se explica, en la lectura oficial, por la necesidad de sumar experiencia de gestión y capacidad de articulación territorial. Tendrá una doble tarea: fortalecer el vínculo con intendentes del interior y, al mismo tiempo, proyectar la sucesión en su ciudad, donde será reemplazado por el viceintendente Jorge de Napoli.
Antes de asumir, en una conferencia de prensa junto a su equipo municipal, dejó un mensaje de despedida: “Este proyecto de ciudad no depende de un hombre y tampoco de un apellido. Depende de un equipo profesional y capacitado”.
Seguridad y más intendentes al Panal
El movimiento en Desarrollo Social no será el único. Este viernes también se confirmará la designación de Agustín González, intendente de Cruz Alta, como secretario de Seguridad. Proveniente del massismo, será el segundo del ministro Juan Pablo Quinteros y tendrá un rol eminentemente político: coordinar con los intendentes las políticas de seguridad en el interior, especialmente en localidades de menos de 10 mil habitantes.
La semana próxima podrían oficializarse más incorporaciones de intendentes peronistas que atraviesan su segundo mandato y tampoco cuentan con posibilidad de reelección. Entre los nombres que se mencionan figuran Fabricio Díaz (Capilla del Monte), quien asumiría la Secretaría de Infraestructura dentro del Ministerio de Cooperativas, con obras de alto impacto político como pavimento y cordón cuneta; Juan Pablo Vassia (Idiazábal), que también ocuparía una secretaría en esa cartera; Matías Torres Cena (Laguna Larga) y Martín García (San Javier), que se sumarían al Ministerio de Gobierno; y Darío Chesta (Río Segundo), quien recalaría en la Secretaría de Juventud.
El Ministerio de Cooperativas se perfila, así, como una cartera con fuerte impronta política, orientada a distribuir obras de escala media y pequeña en el interior provincial.
Mensaje al peronismo territorial
Más allá de los nombres propios, el trasfondo es político. La incorporación de intendentes al gabinete es leída como un gesto hacia el peronismo territorial, que en los primeros meses de gestión había quedado en segundo plano frente a la estrategia de ampliar la coalición oficialista con dirigentes provenientes de otros espacios.
En ese marco, el “intendentazo” también apunta a fortalecer la unidad interna del PJ cordobés, un factor que el llaryorismo considera clave para encarar una campaña que anticipa como territorial y basada en núcleos duros.
Con el reloj puesto en 2027, Llaryora apuesta a reconstruir la fortaleza del interior que fue determinante en los triunfos de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti. El reordenamiento del gabinete es, en esa lógica, mucho más que un simple recambio de nombres: es el inicio de una etapa en la que la gestión y la estrategia electoral comienzan a caminar definitivamente juntas.
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