El Gobierno nacional salió a redoblar ayer la presión sobre Venezuela para exigir la “liberación inmediata” del gendarme Nahuel Agustín Gallo, detenido por el régimen de Nicolás Maduro presuntamente en el Helicoide -una de las prisiones más oscuras del continente- bajo acusaciones de supuesto espionaje.
La gestión de Javier Milei implementa una estrategia de pinzas: mientras sus principales espadas salieron a refutar públicamente los argumentos del gobierno venezolano, por lo bajo la Cancillería acelera las gestiones para conseguir interlocutores y allanar una salida que permita la liberación del argentino.
El propio canciller Gerardo Werthein salió a pedir la “inmediata liberación” de Gallo, a la vez que calificó la detención como un “secuestro ilícito” y criticó duramente al chavista Diosdado Cabello, quien había acusado al gendarme argentino de ser un espía. Ocurre que Cabello intentó instalar que el viaje de Gallo era para “ejecutar una misión”. Werthein y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, salieron a responderle e insistieron en que Gallo viajó para visitar a María Gómez, su pareja que desde hace siete meses está en Caracas junto a su hija y a su familia venezolana.
“Cabello dice y hace lo que le parece. Quizás (buscan) acumular rehenes con algún objetivo”, aseveró Werthein, quien denunció que el régimen mantiene al gendarme “en condición de rehén” y denunció situaciones que muestran una creciente tensión con Argentina. Por ejemplo, aseguró que en la embajada argentina en Caracas “tenemos francotiradores en frente, todas las calles cortadas y dificultades para alimentar a los asilados cuyo único delito fue disentir políticamente con el régimen”, según aseveró.
A su vez, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich aseguró que Gallo “va a volver a casa” y dijo que “se tomarán las medidas necesarias” para garantizar su regreso. “Argentina no se va a quedar callada porque es un acto casi de guerra”, subrayó Bullrich, quien advirtió que Gallo “es un gendarme secuestrado” por “un presidente ilegal”, en referencia a Maduro. “Liberen a Nahuel Gallo o aténganse a las consecuencias”, advirtió Bullrich dirigiéndose directamente a Cabello, a quien llamó “el dictador más sangriento de Venezuela”. “Sos el lacayo de una dictadura criminal y cobarde. Secuestrar a un gendarme argentino no te hace fuerte, te muestra desesperado”, fustigó.
Por lo bajo, el Gobierno explora múltiples vías para lograr un salvoconducto que permita encontrar una salida a la situación, a través de las gestiones de terceros países como Brasil, Colombia o incluso Francia.
Reunión con la familia
La propia madre del gendarme secuestrado, Griselda Heredia, salió a desmentir al régimen de Maduro y negó que su hijo sea un espía. “Él no cumplía ninguna misión para Argentina, se iba de vacaciones para estar con su bebé. Al contrario, viajaba con el permiso de la Gendarmería”, explicó Griselda, quien precisó que es “la primera vez que iba a visitar a su hijo, que tiene un año y once meses”.
A su vez, a diez días de la detención, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se reunió con la familia de Gallo y se puso a su disposición para agilizar la liberación. El mandatario le prometió a la familia del cabo primero que organizará una audiencia con el presidente Javier Milei y aseguró que le envió una carta al papa Francisco donde le solicitó su intervención en el caso para lograr que Gallo sea liberado.