En una sociedad fragmentada por la crisis económica que el país arrastra desde hace años, donde se aceleran los índices de pobreza y desempleo, la problemática crónica del delito y el narcotráfico gana terreno en todo el territorio nacional. Córdoba no es ajena a esa realidad. En ese sentido, el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, alertó por la “ruptura del entramado social” como un signo complejo de estos tiempos. “El delito ha crecido y no es un fenómeno exclusivo de Córdoba y del país, es un fenómeno de la región. Los niveles de pobreza que tenemos son alarmantes. Otro factor a tener en cuenta es el de la curva del desempleo. Porque el que se queda sin trabajo, directamente queda excluido del sistema”, analizó el funcionario en una entrevista con HOY DÍA CÓRDOBA.
Al respecto, consideró que si “a la exclusión le sumas un entramado social que está quebrado, la falta de escolaridad, de contención familiar, y otro ingrediente que es clave en esta historia, como es la presencia de la droga, tenés un combo fatal. Nosotros hemos recorrido infinidad de lugares donde los pibes de 14, 15 y 16 años te plantean que no tienen un proyecto de vida”.
Frente a ese escenario, destacó la “importancia del rol del Estado en los barrios urbano marginales, en un momento en el que pareciera que todo lo que tiene que ver con el Estado es negativo y provoca pérdidas”. Por el contrario, recalcó que “ya sea a través del Estado, de una ONG, de un club, o de una iglesia de cualquier religión, siempre tiene que haber una figura que aglutine y contenga socialmente. De lo contrario, es tierra de nadie y ahí es donde el narco te copa el territorio”.
“Por eso, yo digo que la seguridad es mucho más que la Policía de Córdoba o un ministro de Seguridad. Por eso, nosotros articulamos con (los ministros) Julián López en Justicia; con Liliana Montero en Desarrollo Humano; con Laura Jure en Desarrollo Social, porque es un error creer que nosotros vamos a solucionar el problema de la inseguridad solamente poniendo más policías, más patrulleros, más mano dura, bajando la edad de imputabilidad, y haciendo más cárceles”, razonó Quinteros.

-En la última campaña municipal de 2023, usted recibió como candidato a Intendente un apoyo muy relevante desde lo simbólico en materia de seguridad, de parte de Soledad Laciar, la mamá de Blas Correas, quien desde hace tiempo venía denunciando los hechos de gatillo fácil en la Policía. ¿Se mantiene ese respaldo?
-Soledad es alguien a quien conozco desde antes, a ella, a su papá, a su marido. Íbamos juntos a la cancha (de Belgrano). Mi hijo tiene la misma edad que hoy tendría Blas y hemos ido en ocasiones a la cancha, no éramos amigos, pero yo sí era muy conocido de ellos cuando pasó lo de Blas. Por supuesto, tuve la misma conmoción que tuvo toda la sociedad. Fue muy duro. Yo acompañé a Soledad en todo el proceso, y desde el absoluto silencio. Nunca me acerqué a ella como sí lo hicieron otros, especulando. Cuando les ocurren estos hechos a estas personas y logran una consolidación social, la política las busca con la idea de sacar algún rédito a su favor. Yo jamás lo hice así. Y creo que ella valoró eso.
-Al momento de jurar como ministro en San Francisco, Soledad Laciar tuvo el gesto de acompañarlo
-Ella tuvo un gesto conmigo que no lo voy a olvidar. Cuando asumí, fue a San Francisco. Y cuando juré, de todos los ministros presentes, fui el único que se salió del esquema y juré por mi honor y por nuestros hijos. Y en nuestros hijos yo incluí a Blas, para que no hayas más casos como el de Blas. Pero el problema no fue solamente ese, lo que más me impactó fue el sistema que después se orquestó para encubrir, para mentir, para ocultar, para que no se supiera la verdad. Y eso es algo que en el que yo no les voy a fallar ni a Soledad, ni a Blas, ni a la sociedad de Córdoba en su conjunto. ¿Nos pueden pasar hechos desgraciados? Sí, por supuesto. Lo que sí quiero transmitir es que la sociedad puede tener ahora la garantía de que contamos con una Policía comprometida con el respeto de la ley y el apego a la verdad. Lo que no va a haber es intentar plantar pruebas, o desviar recursos de investigación. Mientras yo sea ministro, eso no existe más. Y si algún sello quiero dejar el día que me vaya, es ese. Tenemos una institución que responde con la ley en la mano.
-¿El cambio que se resolvió en la cúpula de la Policía de Córdoba tiene que ver con esa impronta?
-El cambio de la cúpula tiene que ver con que las instituciones deben renovarse, deben tener nuevos aires, con que me parecía que hacía muchos años que en una Jefatura no había un traspaso institucional ordenado porque todos los últimos jefes se habían ido en medio de escándalos. De hecho, la última jefa llegó luego de estos casos como el de Blas. Yo, particularmente, le pedí al gobernador (Martín Llaryora) tener una policía que respondiera a los nuevos paradigmas que tenemos con la Ley de Seguridad. Por eso, la ley tiene un jefe, y tres subjefes, cada uno con un perfil distinto. La policía está en las mejores manos y estoy absolutamente orgulloso de tener la fuerza policial que tengo, profesional, empática, comprometida con una responsabilidad social importante que entiende hacia dónde vamos y que entiende que este ministro y este gobernador vamos a hacer todo lo posible para mejorar sus condiciones de vida, de trabajo, hasta lo que cobran por mes.
-Pagar mejores salarios a la Policía y dotarla de mayor equipamiento e infraestructura en este contexto de profundización de la crisis parecen ser elementos clave
-Nosotros estamos permanentemente intentando que tengan mejores ingresos. Como Gobierno, tenemos claro que la exigencia también tiene que estar en el mismo nivel de lo que nosotros damos y nosotros tenemos que ofrecer condiciones dignas de trabajo en las que el salario tiene mucho que ver. Pero el policía no escapa a las generales de la ley, no escapa a lo que pasa en un país que se va empobreciendo. Si tenemos un 41% de nivel de pobreza y el 44% de los cordobeses que ya suprime una de sus comidas diarias, como lo refleja el Centro de Almaceneros, el policía también se ve afectado por la crisis socioeconómica. En una sociedad en donde el entramado social está destruido, me preguntan ¿la policía está desbordada? Y yo digo no, la sociedad está desbordada. Todos estamos desbordados, está desbordado el sistema educativo, el sanitario, las familias están desbordadas. Entonces, ¿por qué tenemos que pensar que la policía vive dentro de un Tupper?
-El período de formación y de capacitación de los agentes, ¿es igual de relevante para que no se registren excesos?
-Nosotros tenemos una Policía que es muy profesional. Yo no dejo de sorprenderme con la capacidad de la policía que tenemos. Hay mil cosas para mejorar. Cuando hablamos del estudio, el aprendizaje y la capacitación de los policías, yo creo que no nos podemos enroscar en los años, sino en la capacitación permanente. El jefe de Policía, su director de Recursos Humanos, y quienes manejan la escuela de policía, lo saben perfectamente. Con mucho orgullo digo que días atrás les entregamos certificados de una diplomatura en Derechos Humanos a 1.062 policías que se siguen capacitando.
-En materia de lucha contra el narcotráfico usted hace hincapié en la necesidad de tender puentes y de trabajar en equipo con gestiones hasta de signos políticos distintos, como la de Pullaro en Santa Fe o la de Bullrich a nivel nacional.
-Sí, nosotros hicimos una mesa de la Región Centro con (Maximiliano) Pullaro y con (Rogelio) Frigerio. Yo fui en representación del gobierno en Córdoba, trabajando en conjunto. Fuimos a Rosario por pedido expreso del Gobernador, no solamente a expresar la solidaridad sino también para ofrecer ayuda concreta en la frontera porque nosotros tenemos ciudades que están divididas por una calle entre Santa Fe y Córdoba, y claramente tenemos que trabajarlo.
Independientemente de los vaivenes que puede tener la relación del gobernador Llaryora con el presidente Milei, en seguridad la línea es única. La articulación fue desde el primer día y nunca hubo variaciones. La ministra Bullrich es alguien con quien yo puedo hablar de manera directa, sin intermediarios, como lo hace ella conmigo, como pasó con el tema de Israel, cuando tuvimos que implementar algunas alertas en la provincia de Córdoba, y hasta lo que articulamos con el operativo interfuerzas para el partido Boca-River en el Kempes.
-En relación a las Guardias Urbanas locales, ¿se puede hacer una primera evaluación acerca de cómo se han venido implementando en los municipios del interior?
-Tenemos más de 210 municipios y comunas adheridos hasta ahora, pero el dato es que han adherido los más importantes. La Guardia local no reemplaza bajo ningún punto de vista a la Policía, simplemente la complementa. Entonces, cuando yo veo que algunos dirigentes intentan minimizarla o decir que salen sin armas, o que son meramente decorativas, yo les aseguro que la estadística no indica eso, porque están trabajando articuladamente con la policía de Córdoba. Hay un efecto positivo en la calle. Nos patrullan los parques, las avenidas comerciales, el centro, algunos barrios que no tienen extrema peligrosidad y que cuando hay un evento delictivo, rápidamente pueden dar aviso a la Policía.
Yo vi lo que era, por ejemplo, el Parque Sarmiento antes de la creación de la Guardia local durante la gestión municipal de Llaryora porque lo transito, podía correr muy temprano a la mañana, o muy tarde a la noche. Entonces, en cualquier horario que pasaba, me paraba la gente en mi carácter de concejal, y me advertían por los robos piraña, situaciones de violencia, y con las Guardias locales que implementó Llaryora se bajó ese nivel de delincuencia. Y la verdad es que hoy el parque es un lugar seguro.
“Al uso de armas no letales, Llaryora la vio hace más de un año”
En otro tramo del diálogo que mantuvo con este diario, Quinteros también se refirió a la progresiva implementación del uso de armas no letales en la fuerza policial. Sobre el particular, sostuvo que Llaryora “en esto fue un vanguardista y la vio hace más de un año, antes de ser gobernador y le pidió al (por entonces mandatario provincial) Schiaretti que avanzara con la implementación, de modo experimental”.
“Cuando yo llegué al Ministerio ya tenía prevista la utilización de fuerzas locales con armas no letales. El arma que nosotros utilizamos es de la marca Byrna, que se fabrica en Argentina, y dispara proyectiles de caucho. Es un arma absolutamente efectiva y tenemos tres tipos: la de puño que tira 5 tiros; un arma larga que tira 19 tiros; y la Mission 4 que tira hasta 200 tiros”, detalló el funcionario.

Asimismo, confirmó que a mediados del presente año “Córdoba va a ser la única fuerza del país y de Latinoamérica que va a tener dos armas, la reglamentaria de 9 milímetros en su cintura; y la no letal en su pecho. Antes, el policía frente a una eventualidad tenía dos alternativas, se defendía con su cuerpo, con su mano, con su puño o con la 9mm, a riesgo de que pasaran cosas irreversibles, como poder matar a una persona”.
“Para empezar, se evitan situaciones trágicas. Yo te pregunto, ¿cómo interviene la PSA con un arma en un aeropuerto si no es a través del uso de este armamento?. Nosotros tenemos más de 500 procedimientos realizados, con 300 personas detenidas mediante la utilización de armamento de letalidad reducida. Si eso no es una estadística contundente, me pregunto qué es una estadística contundente. Entonces, sí, es muy bueno. Nosotros lo vamos a seguir implementando”, remató el ministro.