Vivimos un tiempo extraño para la vida política argentina. Falta un año para los comicios que definirán el próximo Gobierno de la Argentina, pero la clase política ya se mueve como si estuviéramos en tiempo de descuento hacia la votación ciudadana. En consecuencia, el festival de las encuestas se adelantó en sintonía con la propia campaña electoral, con el objetivo de explorar el ánimo de la ciudadanía sabiendo que aún falta mucho para los momentos de definición, pero con la certeza de que la radiografía que tomen será un insumo central para los protagonistas de este juego colectivo, donde todo puede ser posible aún y los movimientos de cada quien pueden resultar definitorios.
Números contradictorios
Este contexto explica algunos números que, en una primera mirada, pueden resultar contradictorios. Por ejemplo, el último estudio nacional de Hugo Haime & Asociados –realizado entre el 17 y el 25 de octubre sobre 1200 casos presenciales en todo el país- reveló que el 59% de los argentinos cree que si Javier Milei es reelecto en 2027 el país «va a tener muchos pobres y casi no habrá clase media”, aunque esa mirada crítica no se traduce todavía en una derrota electoral segura del jefe de Estado.
Según el relevamiento, solo el 35% imagina un país pujante ante una eventual reelección de Milei, pero la pelea por la Presidencia muestra un empate técnico, donde el Peronismo obtiene un 35,1% de intención de voto contra un 33,2% de La Libertad Avanza, con un 20% del electorado indeciso.
La paridad también se repite en los escenarios de primera vuelta: Milei alcanza 35,2% de intención de voto contra el 33,3% de Axel Kicillof; mientras que logra el 35,4% contra 31,4% de Sergio Massa, con cerca de 18% entre voto en blanco, nulo e indecisos.
El informe marca que el 55% considera que lo mejor para el país en 2027 sería que gane un opositor, pero un 41% sostiene el modelo, ya sea con Milei, que reúne un 29% de apoyo, o con «Otro dirigente que continúe su plan económico», opción que alcanza apenas el 12% -en lo que constituye todo un dato para las aspiraciones de la senadora libertaria Patricia Bullrich-.
Voluntad de cambio sin representación
En sus conclusiones, Haime plantea una aparate paradoja: hay más personas que piden un cambio del modelo económico (64%) que votantes dispuestos a elegir a un candidato opositor (35,1%).
El segmento clave, según el análisis, son los desencantados de Milei, votantes que piden cambiar algunas cosas del modelo, pero rescatan dos activos que el Gobierno logró instalar: la estabilidad económica y el orden en las calles.
La conclusión evidente es que ese votante aparece hoy sin representación definida: el 40% no se inclina por ningún partido, el 30% se iría al PJ y el resto se reparte entre La Libertad Avanza, el centro y la izquierda.
Escenarios de ballotage
Al proyectar escenarios para una segunda vuelta, el estudio indica que tanto Kicillof como Massa se impondrían sobre Milei, aunque por una diferencia menor al universo de indecisos.
En un virtual ballotage, Kicillof llega a 45,4% contra 42% de Milei, con un 11% de voto en blanco y 1,6% de indecisos; mientras que Massa obtiene 44,4% contra 42,2% del Presidente.
En ambos casos, la ventaja a favor del peronismo, de 3,4 y 2,2 puntos, queda por debajo del 13% que no se define, por lo que la segunda vuelta permanece abierta.
Dentro de ese universo, el comportamiento de los desencantados vuelve a ser determinante: 45% votaría a Kicillof y 30% volvería a Milei.
El informe también señala un techo para el peronismo: el 49% cree que si gana ese espacio “volverán la inflación y la corrupción”, contra un 43% que sostiene que “mejorarán los salarios y volverá la clase media”.
De ese 55% que pide un opositor, hay 12 puntos que directamente no votarían al peronismo, lo que refuerza la dificultad para transformar la demanda de cambio en una mayoría electoral automática.
La conclusión del trabajo es que la demanda de cambio es fuerte, pero su traslado a las urnas no resulta lineal: la elección de 2027 no se jugará solo entre continuidad o cambio, sino en quién logra seducir al votante que hoy rechaza a los dos modelos.
A una semana de la llegada del Papa, Milei protagonizó un acto en un templo evangélico









