PIMS: el grave síndrome que pueden sufrir niños con Covid-19

Esta enfermedad se detectó hace casi un año en varios países. A nivel mundial se estima que 1 de cada 5.000 niños que padecieron Covid-19 la desarrollan

Cada vez es más común escuchar sobre niños que padecen del síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por sus siglas en inglés, y también conocido como SIMP o MISC-C), el cual surge como causa de una afección relacionada con el coronavirus. La misma, se comenzó a detectar hace casi un año en varios países, durante los primeros meses de la pandemia.

Se trata de una condición que si bien todavía no es frecuente, enciende las alertas en los especialistas en salud. A nivel mundial, se estima que 1 de cada 5000 niños que padecen Covid-19 desarrollan PIMS, según un reporte de la Real Escuela de Pediatría y Salud Infantil de Reino Unido, publicado en febrero.

Este síndrome causa complicaciones graves, incluyendo la inflamación de tejidos y órganos como el corazón, los pulmones, los riñones, el cerebro, la piel o los ojos, según explica el portal de la Clínica Mayo dedicado al PIMS. Muchos de los niños que desarrollan PIMS mejoran con una pronta atención médica, pero “algunos niños empeoran rápidamente, al punto en que peligra su vida”, advierte la clínica.

Todavía no se sabe con certeza que lo causa, pero sí está claro que el PIMS consiste en una respuesta inmunitaria excesiva relacionada con al coronavirus. El SIMP puede ocurrir en niños y jóvenes sanos y sin antecedentes de otras enfermedades que superan el Covid-19 sin mayores complicaciones, pero entre tres y seis semanas después desarrollan una reacción inmune irregular.

“La gran mayoría de los niños que desarrollan PIMS jamás se enteró que habían tenido covid-19”, sostiene Javier Bravo, director de la Sociedad Chilena de Emergencia Pediátrica. Según Bravo, esto se debe a que los niños tienen un sistema inmunológico inmaduro que no genera una respuesta tan grande durante el periodo de infección del virus SARS-CoV-2.

Luego del contagio, sin embargo, existe la posibilidad de que quede un desorden, una desregularización de su propio sistema de defensas que provoca esa respuesta inflamatoria. Esto es lo que los expertos llaman una “tormenta de citoquinas”, las cuales son mensajeros químicos inflamatorios que se detonan como respuesta a una infección.

El PIMS no es una enfermedad contagiosa, sino un desorden que desata una respuesta descontrolada cuando ya no hay infección. Es como si, aunque ya no hay enemigo, las células reciben la orden de atacar y empiezan a llamar a otras células para emprender una defensa exagerada.

Esa reacción pone al cuerpo bajo mucha presión y lo somete a un gran esfuerzo, “como estuviera corriendo una maratón todo el día, el desgaste físico es tremendo”, dice Bravo. Si la situación se agrava, puede afectar el trabajo del corazón, que debe bombear como si encima tuviera un “chaleco de plomo”, en palabras de Bravo. Ese desgaste puede producir una falla cardiaca que y hasta la muerte.

Similitudes con otra enfermedad

Los especialistas han encontrado muchas similitudes entre el PIMS y la enfermedad de Kawasaki, un mal que provoca la inflamación de algunas arterias, sobre todo coronarias, y afecta mayormente a niños menores de 5 años. Tanto el PIMS como Kawasaki desatan una respuesta inmune irregular y ambas condiciones parecen detonarse a raíz de un virus respiratorio. 

El PIMS también podría estar asociado con una predisposición genética, pero aún hace falta más investigación para identificar si existe esa conexión y en qué consiste. “La gran pregunta es entender qué población es susceptible”, comentó el doctor Alberto Paniz-Mondolfi, director de Microbiología del Hospital Monte Sinai en Nueva York, donde ha realizado investigaciones con pacientes de PIMS.

Las investigaciones de Paniz-Mondolfi en Nueva York mostraron que el PIMS es más frecuente en niños de origen latino/hispano y afro, pero aún se necesitan más datos para entender si existe una relación genética.

Señales de alerta y prevención para evitar más casos

Las primeras señales del PIMS pueden incluir dolor de estómago intenso, dificultad para respirar, labios o cara de color azulado, desorientación, incapacidad para despertarse o permanecer despierto. 

Los síntomas también pueden incluir fiebre, vómitos, diarrea, sarpullido, y dolores de cuello. Sin embargo, especialistas advierten que “no todos los niños tendrán los mismos síntomas”. Para el doctor Bravo, una fiebre que complete tres días y un agotamiento y decaimiento continuo son “banderas rojas” para buscar pronta ayuda médica. Expertos coinciden en que si se detecta a tiempo el PIMS es tratable.

“Entre más coronavirus tengamos, más PIMS vamos a tener”, señaló el doctor Bravo y afirmó: “La única forma de prevenir el PIMS es que no tengamos tanto Covid-19”.

Por eso, los especialistas coinciden en que la clave es mantener el lavado de manos, el uso de mascarilla, el distanciamiento social y vacunarse para el evitar el contagio del SARS-CoV-2. En cuanto a las vacunas, Paniz-Mondolfi añade que conocer más sobre el PIMS será clave para que, cuando llegue el momento de vacunar a los niños, se sepa a quiénes de ellos se debe priorizar.

 
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