Un equipo de profesionales del Hospital Córdoba protagonizó un acontecimiento histórico para la medicina de adultos en Latinoamérica al realizar con éxito el primer trasplante cardíaco bajo la modalidad de asistolia controlada. El receptor fue Ezequiel, un joven de 22 años oriundo de San José de las Salinas, quien padecía una patología cardíaca severa y hoy evoluciona favorablemente.
El operativo requirió una logística de alta precisión. Equipos médicos cordobeses se trasladaron hacia el Hospital José María Cullen, en la provincia de Santa Fe, donde llevaron a cabo la ablación y el posterior traslado del órgano hacia la capital provincial para la cirugía definitiva.
El camino hacia la lista de urgencia
Ezequiel se encontraba bajo seguimiento en el Hospital Córdoba desde el año 2024 tras ser diagnosticado con insuficiencia cardíaca. Si bien los tratamientos iniciales dieron resultados temporales, el joven sufrió descompensaciones clínicas que obligaron a su inclusión en la lista de espera de trasplante.
La situación se tornó crítica debido a una nueva recaída, lo que derivó en su ingreso a la lista de urgencia nacional del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Finalmente, el 6 de octubre de 2025, se concretó la cirugía que le devolvió la posibilidad de proyectar su futuro.
Innovación y esperanza: ¿Qué es la asistolia controlada?
A diferencia de los trasplantes convencionales, donde el donante presenta muerte encefálica pero su corazón sigue latiendo, la asistolia controlada implica obtener el órgano de un paciente cuyo fallecimiento se produce por cese cardiocirculatorio. Esta técnica es sumamente compleja para el corazón, ya que el órgano deja de latir antes de ser extraído.
Al respecto, la doctora Laura Altamirano, médica tratante, explicó el impacto de este hito:
“Este procedimiento ya se hace con trasplante hepático y renal, pero es la primera vez que realizamos un trasplante de corazón de un donante en asistolia controlada. Es un orgullo para Argentina y para Córdoba específicamente”.
Según la especialista, esta técnica representa una esperanza concreta, ya que aumenta significativamente la cantidad de órganos disponibles para quienes aguardan una intervención.
Hoy, Ezequiel asiste a controles mensuales y su recuperación es calificada como excelente por el equipo médico. “El trasplante me dio otra oportunidad de vivir, de seguir adelante. Ahora puedo caminar varias cuadras y andar en bicicleta; antes no podía hacerlo”, relató con entusiasmo el joven.









