El 28 de septiembre no es una fecha elegida al azar. Cada año, el Día Mundial de Lucha contra la Rabia busca mantener visible una enfermedad que puede parecer lejana, pero que continúa presente en distintos lugares del mundo.
La jornada fue establecida en homenaje a Louis Pasteur, científico francés que desarrolló la primera vacuna contra la rabia, y tiene como objetivo reforzar la concientización, la prevención y el control tanto en animales como en personas.
La efeméride también funciona como una advertencia, que una enfermedad haya sido controlada no significa que haya desaparecido.
La rabia está presente en todos los continentes y afecta a más de 150 países. Según la Organización Panamericana de la Salud, provoca alrededor de 60.000 muertes humanas cada año en el mundo. En la mayoría de los casos, el perro continúa siendo la principal fuente de infección para las personas.
En América Latina, la situación cambió de manera significativa durante las últimas décadas. Desde 1983, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud coordinan el Programa de Eliminación de la Rabia Humana Transmitida por el Perro, una estrategia que permitió reducir en más de un 95% los casos de rabia humana y canina en la región.
Pero el descenso de los casos no significa que el virus haya dejado de circular.
Argentina: el virus permanece en la fauna silvestre
En el país, la transmisión de la variante canina se encuentra controlada gracias a años de vacunación y vigilancia epidemiológica. Sin embargo, la rabia continúa presente, particularmente entre animales silvestres.
Los datos nacionales disponibles muestran que entre 2019 y 2024 se confirmaron 927 casos de rabia animal en Argentina. El número más alto se registró en 2022, con 224 casos. Durante 2025, hasta la semana epidemiológica 22, se habían confirmado otros 76 casos en 13 de las 24 jurisdicciones.
La mayoría de esos registros correspondió a murciélagos no hematófagos, principalmente insectívoros. También se detectaron casos en animales de producción y un episodio que volvió a demostrar que la fauna silvestre puede convertirse en un puente hacia los hogares: un gato doméstico de la provincia de Buenos Aires contrajo una variante asociada al murciélago insectívoro Tadarida brasiliensis.
El fenómeno se conoce como “spillover”, es decir, el salto de un agente infeccioso desde una especie silvestre hacia un animal doméstico.
Por eso, el hecho de que un perro o un gato viva dentro de una casa no significa que esté completamente protegido. Los murciélagos forman parte de la fauna urbana y pueden aparecer en patios, balcones, terrazas, jardines o ingresar accidentalmente a una vivienda. Un gato, por ejemplo, puede intentar atraparlos por su comportamiento cazador.
La vacunación vuelve a aparecer entonces como una barrera fundamental. En los casos de rabia registrados en gatos en Argentina entre 2019 y 2023, los animales no estaban vacunados o tenían la vacunación vencida y habían adquirido variantes vinculadas con murciélagos insectívoros.
Una alerta que también alcanza a Córdoba
La rabia no se limita a los animales de compañía. En Argentina existe además la rabia paresiante, una enfermedad zoonótica que afecta principalmente a bovinos y equinos y que es transmitida por el vampiro común, Desmodus rotundus.
El Senasa señala que esta enfermedad es endémica en distintas zonas del país, entre ellas parte de Córdoba, además de Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes, Tucumán y Santiago del Estero, entre otras provincias.
Su importancia no es únicamente productiva. Al tratarse de una zoonosis, también representa un riesgo para las personas. La prevención incluye la vacunación de los animales susceptibles, la vigilancia y el control de los vampiros en las zonas donde la enfermedad es endémica.
En los animales afectados pueden aparecer cambios de comportamiento, falta de apetito, aislamiento, vocalizaciones diferentes a las habituales, depresión, deshidratación y dificultades para mantenerse o desplazarse. En etapas posteriores, la enfermedad puede avanzar hasta provocar la muerte.
El abordaje requiere además coordinación entre organismos sanitarios. El Senasa trabaja junto con el Ministerio de Salud bajo el concepto de “Una Salud”, que entiende que la salud humana, animal y ambiental están estrechamente relacionadas.
2026: más accidentes que requieren atención
La advertencia cobra especial relevancia frente a los datos recientes. Durante las primeras semanas de 2026 se notificaron 5.045 accidentes potencialmente rábicos en Argentina, de acuerdo con el informe epidemiológico nacional.
Se trata de episodios que incluyen principalmente mordeduras, arañazos o contactos con animales que podrían transmitir el virus. El número representa un incremento del 86% respecto de la mediana registrada entre 2021 y 2025, que se ubicaba en 2.719 casos.
En paralelo, también aumentaron las notificaciones de rabia animal. La mediana histórica mencionada pasó de 44 a 66 casos en 2026, lo que representa un crecimiento cercano al 50%.
Estos números no significan que todas las personas involucradas hayan contraído rabia. Los accidentes potencialmente rábicos son situaciones que deben ser evaluadas por los equipos de salud para determinar el riesgo y, cuando corresponda, indicar tratamiento preventivo.
Es así como la vigilancia sigue siendo necesaria porque el virus continúa circulando.
¿Qué hacer ante una posible exposición?
La rabia se transmite principalmente mediante la saliva de un animal infectado, generalmente a través de una mordedura. También puede existir riesgo cuando la saliva entra en contacto con heridas o mucosas.
Por eso, ante una mordedura o un arañazo, la recomendación es lavar inmediatamente la zona con abundante agua y jabón y concurrir rápidamente a un centro de salud. Los profesionales evaluarán el tipo de contacto y determinarán si es necesario iniciar profilaxis posexposición.
La misma precaución debe mantenerse frente a los murciélagos.
Encontrar uno durante el día, caído, muerto o con dificultades para volar no significa necesariamente que tenga rabia, pero sí es una situación que requiere cuidado. No debe tocarse ni manipularse con las manos, y se debe evitar que perros y gatos entren en contacto con el animal.
La recomendación es comunicarse con el área de Zoonosis correspondiente para que pueda retirarlo y, si resulta necesario, realizar los estudios correspondientes. Si una mascota tuvo contacto con un murciélago, la consulta veterinaria debe ser inmediata.
Vacunación
La historia de la rabia demuestra que la prevención puede cambiar el comportamiento de una enfermedad. La vacunación y la vigilancia permitieron reducir de manera drástica la transmisión de la variante canina en Argentina y en gran parte de América Latina.
La vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria en Argentina. Debe comenzar a partir de los tres meses de edad y continuar durante toda la vida del animal, de acuerdo con las revacunaciones correspondientes. Mantener los esquemas al día es una de las principales herramientas para impedir que el virus que circula en la fauna silvestre llegue a los animales de compañía y, eventualmente, a las personas.
La advertencia del Día Mundial de Lucha contra la Rabia no apunta a generar miedo, sino a evitar el exceso de confianza. La rabia es prevenible, pero continúa siendo una enfermedad mortal una vez que aparecen los síntomas clínicos.
Por eso, cada 28 de septiembre, la efeméride vuelve sobre una idea tan sencilla como decisiva: la rabia puede estar controlada sin estar erradicada, y mientras el virus siga circulando, la prevención no puede bajar la guardia.
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