Fuertes críticas por las inundaciones en el Valle de Punilla

Cuestionan al Gobierno por los incendios de 2020

Las inéditas inundaciones acontecidas en distintas localidades de las sierras el fin de semana, que azotaron especialmente al Valle de Punilla, volvieron a poner sobre el tapete la crisis ambiental vivida en 2020 con los incendios del bosque nativo en Córdoba. Ocurre que distintas organizaciones y especialistas ambientales alertan sobre la directa relación entre las quemas que arrasaron con cerca de 350.000 hectáreas del bosque nativo provincial y los destrozos causados por el temporal en localidades como Huerta Grande, Villa Giardino, La Falda o La Cumbre. La Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) reclamó incluso que el Gobierno de Córdoba y las municipalidades involucradas asuman “su responsabilidad en la disminuida capacidad serrana”.

“Las 340.000 hectáreas quemadas en la provincia el año pasado, el promedio anual de 6.000 hectáreas desmontadas en 2014-2019, las improvisadas intervenciones viales en zona serrana, la expansión incesante de cultivos industriales y la destrucción de cuencas hídricas definen una realidad de vulnerabilidad extrema: Córdoba enfrenta la peor situación ambiental y la menor resistencia socio-ambiental de toda su historia”, alertó Raúl Montenegro, quien indicó que “si el gobernador Juan Schiaretti sigue con su actitud autista de promover obras faraónicas en lugar de proteger las cuencas hídricas y los ambientes nativos, Córdoba quedará cada vez más desprovista de biodiversidad protectora”.

“Este fenómeno viene ocurriendo todos los años por el cambio climático y por el desmonte, y cada año se agrava. Sumado a que las lluvias son localmente más fuertes y ocurren en cortos períodos de tiempo”, agregó la bióloga Valentina Brailosvky, del colectivo Córdoba, Nuestra Tierra Lucha; quien explicó que “el bosque nativo es el regulador natural del agua de lluvia, evita que se produzcan inundaciones y desastres pluviales como el de ayer por su efecto esponja y libera agua en épocas de sequía”.

El coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, Medardo Avila Vázquez, coincidió al considerar que “todos los veranos tenemos este problema, el agua se pierde, no queda atrapada en las montañas, generándose inundaciones cataclísmicas con todo el desastre agravado: además tengamos en cuenta que toda esta agua está llena de residuos, de cenizas que van a parar al lago San Roque; generando otro problema extra, poca agua en los lagos y mucha carga de material orgánico facilitando la putrefacción del agua, generando toxinas tóxicas para la salud”. (Más información en la página 15).

 
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