La Justicia Federal de Córdoba, encabezada por el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja y el secretario de Derechos Humanos, Miguel Ceballos, presentó este miércoles un informe detallado sobre la identificación de 12 personas que permanecían desaparecidas desde la última dictadura militar. Los restos óseos fueron recuperados en el predio de la Guarnición Militar La Calera, específicamente en la zona conocida como Loma del Torito, un sector de enterramientos clandestinos cercano al ex centro de detención La Perla. Durante el anuncio, ante familiares llegados de todo el país, el magistrado subrayó la dimensión humanitaria del hallazgo: “Las familias van a poder hacer su duelo”.
Las identidades recuperadas
Tras un proceso de notificación que comenzó hace una semana, se hicieron públicos los nombres de 11 de las víctimas. Los identificados son: Carlos Alberto D’Ambra Villares, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón (estudiante y militante de Montoneros), Mario Alberto Nívoli, Alejandro Jorge Monjeau López, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, las hermanas Adriana y Cecilia Carranza Gamberale, Oscar Omar Reyes (ingeniero y militante del Partido Comunista), Eduardo Jorge Valverde Suárez (abogado y exfuncionario provincial), Sergio Julio Tissera Pizzi y Elsa Mónica O’Kelly Pardo.
El magistrado aclaró que, aunque el número total de identificaciones asciende a 12, se respetó la voluntad de un círculo íntimo: “Una de las familias nos pidió reserva con respecto al nombre, así que vamos a mantener ese nombre en reserva”.
La «cooperativa de trabajo» y la construcción de la verdad
Vaca Narvaja destacó que la complejidad de las excavaciones, que incluyeron la apertura de 469 trincheras, solo fue posible gracias a una articulación institucional sin precedentes. Al respecto, manifestó: “Pasaré rápidamente a detallar el nombre de las personas identificadas por el equipo argentino de antropología forense dentro de esta cooperativa de trabajo que yo le llamo y que hace posible que puedan hacerse y llevarse adelante las excavaciones en el predio de La Perla”. En esta red de colaboración participaron la Provincia y la Municipalidad de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Cuarto, la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto de Medicina Forense.
Durante la conferencia, los expertos respondieron preguntas sobre la posibilidad de nuevas identificaciones y la preservación de los restos. Señalaron que no se trata solo de los 12 perfiles identificados hasta ahora, sino que seguramente se produzcan más. Explicaron que siempre se intenta dejar al menos una pequeña porción de cada muestra, sobre todo si es el único fragmento disponible, para poder devolverlo a las familias, aunque en algunos casos toda la muestra se consume durante los análisis.
Agregaron que cada fragmento cuenta, y que cada hallazgo permite reconstruir la historia de quienes fueron desaparecidos. “La tarea sigue, y cada descubrimiento es una pieza más en la memoria de todos, una forma de mantener viva la memoria y dar respuestas a las familias”, afirmaron los expertos, subrayando que la búsqueda de justicia y verdad continúa sin pausa.
Familiares y sobrevivientes presentes
La jornada fue emotiva y cargada de memoria. La sobreviviente y familiar de desaparecido Graciela Geuna, esposa de Jorge Cazorla, participó de la conferencia que comenzó a las 11 de la mañana, quien compartió su testimonio sobre la medalla que perteneció a su esposo y que apareció durante las excavaciones en Loma del Torito.

El rol del EAAF y el hallazgo de las fotos de 1979
Este resultado es el fruto de la campaña número 12 del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), enmarcada en una búsqueda que se ha extendido por más de 20 años. El avance fundamental para acotar el área de búsqueda a un perímetro de 10 hectáreas fue la obtención de dos fotografías aéreas de 1979.
El análisis técnico permitió documentar en el terreno rasgos de alteración previa con maquinaria pesada, lo que coincide con testimonios que señalaban la remoción de cuerpos para su ocultamiento en otro lugar. Esta maniobra habría sido ejecutada por las fuerzas represivas en 1979, “previo a una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” (CIDH), con el fin de borrar las evidencias de las fosas comunes. Bajo la dirección de las expertas Anahí Ginarte y Silvana Tarner, y con el apoyo del geólogo Guillermo Sagripanti, el equipo logró recuperar cerca de un millar de pequeños fragmentos óseos que fueron la base de los cotejos genéticos.
Continuidad de la búsqueda y llamado a familiares
A pesar de la relevancia del anuncio, la Justicia advirtió que la tarea no ha concluido, ya que aún quedan sectores por excavar y restos bajo análisis. Las tareas de prospección en el terreno se retomarán entre abril y septiembre de este año.
El juez destacó que podrían producirse nuevas identificaciones y lanzó un llamado urgente a la sociedad para que los familiares aporten muestras de ADN, ya que la actualización de los perfiles genéticos es la única manera de asignar nombre a los fragmentos aún no identificados.
Las recientes identificaciones en Loma del Torito demuestran que, incluso después de 50 años de la última dictadura y más de 20 años de juicios contra quienes intentaron garantizar la impunidad, la Justicia continúa trabajando para dar respuestas a las familias. Cada hallazgo no solo reconstruye la historia de quienes fueron víctimas de desaparición forzada, sino que también representa un acto de reparación simbólica y material, devolviendo memoria y dignidad a quienes aún esperan saber qué pasó con sus seres queridos. La búsqueda de justicia sigue activa: la memoria y la verdad no se detienen, guiando futuras investigaciones y recordando que la desaparición forzada no puede quedar impune.
Canales de contacto
Los familiares de personas desaparecidas que deseen aportar muestras o actualizar datos pueden comunicarse con el EAAF al 0800 345 3236 o por mail a iniciativa@eaaf.org. También se encuentra habilitado el teléfono del Juzgado Federal N°3: (0351) 4334772.
Nota en desarrollo.














