A 35 años del desastre nuclear, Chernobyl es un atractivo turístico

El misterio que rodea a la "zona de exclusión" y las características post apocalípticas vuelven a Chernobyl un destino ideal para los curiosos amantes de la historia

Cuando una explosión rompió el Reactor 4 de la planta de energía nuclear de Chernobyl, el 26 de abril de 1986, ocurrió el peor accidente nuclear de la historia del mundo. Desde ese lugar volaron escombros radioactivos hasta 115 kilómetros de la capital Kiev, una zona que desde ese momento y durante los próximos 24.000 años, no son aptas para ser habitadas.

Sin embargo, si se volvió un lugar apto para ser visitado. El misterio que rodea al lugar junto a la ciudad fantasma de Pripyat,, la cual está a tres kilómetros de la planta nuclear, son algunos de los elementos que vuelven tan atractivo este lugar para ser visitado. Adentrarse en la "zona de exclusión" es viajar en el tiempo, es ir a la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y ver los restos de lo que fue la URSS por todos lados, con sus libros para niños y sus propagandas soviéticas, es ser parte de una fotografía histórica que se borró cuando cayó el Muro de Berlín. 

La atmósfera postapocalíptica de la zona ejerce una atracción poderosa para los curiosos. Este escenario cinematográfico se componen de los botes oxidados que escoran en el río Pripyat o de una rueda de la fortuna que yace inmóvil en medio de los árboles que reclaman el espacio sin tregua, entre otras cosas. 

Visitar la "zona de exclusión"

Visitar este lugar sigue siendo peligroso aún hoy. Por esto, los turistas deben firmar una exención de responsabilidad en la que se les advierte que no deben tocar ningún objeto ni la vegetación, ni siquiera deben sentarse en el suelo. 

El parque de diversiones de Pripyat es la zona más fotografiada durante los recorridos. Su historia es tan triste como todo lo que rodea al accidente de Chernobyl: se tenía planeado inaugurar el parque oficialmente el 1 de mayo de 1986, pero evacuaron la ciudad unos días antes. Así es que se trató de un espacio para divertirse que nunca escuchó risas y se vio cubierto de un silencio obligado.

La salida de la zona de exclusión también está muy regulada. Para esto se usan escáneres corporales para revisar los niveles de radiación. Si suena la alarma del aparato, los guardias limpian el polvo radiactivo del individuo antes de permitirle que se vaya.

Conocer el Rector 4, el punto de inicio de la catástrofe

Otra de las visitas que se pueden hacer en Chernobyl y que se destaca por el peso histórico que carga es la del Reactor 4. Ésta no se trata de una visita cualquiera, sino que a día de hoy continúa entrañando peligro por la alta radioactividad con la que sigue contando: no en vano, se calcula que cuenta con unos niveles de radiación 40.000 veces por encima de los considerados normales. Por ello, cualquiera que quiera conocer el punto exacto en el que comenzó la catástrofe de Chernóbil deberá de seguir estrictamente una serie de normas de seguridad extremas que impidan que pueda ponerse en peligro.

Antes de ingresar a la famosa sala de control donde tuvo lugar el mayor incidente nuclear de la historia, al visitante se le dará una máscara anti gas, un traje para la radiación y unas botas especiales para evitar ningún tipo de contacto directo con la piel. A pesar de la importante protección con la que contará el usuario, este no podrá estar más de cinco minutos en la sala, pues es el tiempo máximo de exposición que está permitido por seguridad.

Tras acabar la experiencia, el visitante deberá de quitarse el traje siguiendo un protocolo determinado para evitar cualquier tipo de contaminación. Los encargados de diseñar la ruta aseguran que los cinco minutos que se puede permanecer en el interior de la sala son realmente intensos, en lo que califican como "una experiencia escalofriante que recordarán toda la vida". No en vano, todo continúa tal y como quedó tras la explosión del Reactor número 4.

 

 

 
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