A pocas semanas de sellar un nuevo tratado de libre comercio con Canadá y México, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató el fin de semana una nueva tormenta política con su par del sur al anunciar que impondrá aranceles progresivos a las importaciones de ese país hasta que se detenga el flujo de inmigrantes indocumentados que llegan a la frontera norteamericana.
“El 10 de junio, Estados Unidos impondrá un arancel del 5% a todos los bienes que ingresan a nuestro país desde México, hasta el momento en que los inmigrantes ilegales que llegan a través de México a nuestro país paren”, anunció Trump en un tuit; donde agregó: “Los aranceles aumentarán gradualmente hasta que se resuelva el problema de la inmigración ilegal, momento en el que se eliminarán”. Un comunicado del Departamento de Estado precisó luego que “los aranceles se mantendrán de manera permanente en un 25% a menos que, y hasta que, México detenga sustancialmente la entrada ilegal de extranjeros que ingresan a través de su territorio”.
La noticia cayó por supuesto como una catástrofe en el vecino país, donde los análisis políticos vaticinan un escenario distópico como consecuencia de las medidas, marcado por la escasez de alimentos, precios por las nubes, multiplicación de despidos y una caída libre de los mercados. Sin embargo, el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió “profundizar el diálogo” migratorio para evitar cualquier confrontación, en una carta pública titulada “al presidente Donald Trump en son de paz”.
AMLO anunció el envío a Washington de una delegación mexicana encabezada por el canciller Marcelo Ebrard para buscar otra salida al conflicto: “Quiero evitar la confrontación y la guerra”, enfatizó López Obrador, quien agregó que “los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas”.
Aún así, el mandatario progresista se mostró firme en su posición al advertir que “no soy un cobarde ni un timorato”, a la vez que consideró que “el lema de ‘Estados Unidos primero’ es una falacia”. Su vecino del norte es el principal socio comercial de México, que le envía más del 80% de sus exportaciones.
Crece el hacinamiento en la frontera sur
WASHINGTON.- Una inspección sorpresa del Departamento de Seguridad Nacional desnudó la terrible situación en la que viven miles de migrantes que llegan al centro de detención de El Paso, en la frontera entre México y Estados Unidos. Según el informe publicado por la CNN norteamericana, durante los días 7 y 8 de mayo encontraron 750 y 900 migrantes, respectivamente, en las instalaciones de El Paso (Texas), cuyos edificios ostentan una capacidad máxima de 125 personas. El informe califica la situación de “peligrosa superpoblación” y ejemplifica con la existencia de hasta 155 personas en celdas con capacidad para 35.









