El partido fue parejo mientras Thiem pudo sostener el ritmo que impone Nadal. Cuando las reservas físicas tomaron la curva descendente, el número 2 del ránking impuso las condiciones y le impidió a su rival tomarse revancha de la final de 2018, cuando también ganó el mallorquí.
Nadal se llevó un vibrante primer parcial por 6-3, pero Thiem, cuarto en el escalafón mundial, se adjudicó un segundo set aún más parejo que el primero, por 7-5.
En el tercero, el mallorquí le tiró encima toda la experiencia, jugó un tenis de alto nivel y se adelantó con un 6-1. En el cuarto y último set la tendencia se mantuvo y el ex uno del mundo consolidó su condición de Rey de París con un 6-1.
El tenista español logró su decimoctavo título en un Grand Slam y el número 82 de su carrera. Lo celebró como siempre, primero tendido en el piso con su cara hacia al cielo, y luego con los brazos en alto.









