Más que un festival, lo que se vivió el sábado en el playón norte del Estadio Mario Alberto Kempes fue una ceremonia de gratitud. Ante más de 25.000 personas, Carlos “La Mona” Jiménez transformó la séptima edición del Festival Bum Bum en el escenario ideal para celebrar un doble hito: sus 75 años de vida y una trayectoria de 59 años ininterrumpidos que lo confirman como el motor absoluto del género.
Pasada la medianoche, el ingreso del cordobés más famoso tuvo tintes cinematográficos. Con una estética que recordaba a las grandes entradas del boxeo o del pop internacional —al estilo Shakira—, Jiménez apareció resguardado por una bata granate y una capa violeta brillosa con capucha. Lo escoltaba una “cuadrilla” de fieles con capas doradas y un carrito de golf que lo acercó al micrófono, en una puesta en escena que subrayó su estatus de leyenda viviente.
Lejos de apostar a los éxitos fáciles, Jiménez optó por un repertorio de “raíz”, regalando a los fanáticos más veteranos joyas de su discografía como “Lo que ha pasado anoche”, “Después de un año” y “Se lo juro vieja”. Hubo espacio para la emoción familiar cuando su hija, Lore Jiménez, subió para interpretar juntos “Terry”. El cierre, tras más de dos horas de energía inagotable, fue instrumental con los acordes de “Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar”, un himno de resiliencia.
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Un cruce de mundos
El Bum Bum volvió a funcionar como un puente generacional y global. La grilla combinó la tradición del Loco Amato con los referentes de las nuevas generaciones como Luck Ra, La Joaqui y Lauty Gram. El toque urbano internacional lo puso el puertorriqueño Myke Towers, quien hizo vibrar al público con una serie de hits y una performance deslumbrante.
La nota de color la dio el proyecto de electrónica Major Lazer, liderado por el DJ Diplo. En un gesto de respeto a la cultura local, sorprendieron con un homenaje a Rodrigo haciendo sonar una versión de “Fue lo mejor del amor”, demostrando que el cuarteto, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, ya no tiene fronteras.
Antes de despedirse, y tras agradecer al público por darle “vida y energía”, el “Mandamás” soltó la noticia que todos esperaban: el 14 de febrero, Día de los Enamorados, La Mona volverá a tocar en Forja, reencontrándose con su templo tras un año y medio de ausencia.
Vendían entradas falsas en el Festival Bum Bum y terminaron detenidos









