¿Lluvia o desidia? ¿O quizás ambas? El inicio de la temporada turística en la ciudad de Córdoba y en los tres valles serranos mostró una cara poco amigable para los visitantes: pastizales fuera de control a lo largo de las vías del ferrocarril. Se trata de terrenos que pertenecen a la Nación y cuya gestión, por ende, no depende de la Municipalidad, sino de quienes manejan los destinos del país.
En Córdoba, el ciclo biológico de las malezas alcanza su pico entre diciembre y febrero. Con los niveles de humedad actuales y temperaturas que superan los 35°C, el crecimiento de la vegetación puede ser de varios centímetros por semana. Este fenómeno genera que, incluso con operativos de limpieza frecuentes, la velocidad de la naturaleza supere la capacidad de respuesta logística.
Sin embargo, el caso de las malezas que crecen junto a las vías del tren genera un complejo vacío operativo. El Estado Nacional es el responsable legal del mantenimiento de las vías y sus adyacencias. Por este motivo, el municipio no puede intervenir legalmente en tierras federales sin convenios específicos. Muchas veces, ante los recortes de fondos o la falta de interlocutores en Buenos Aires, el desmalezado queda en el olvido. Como resultado, el turista que llega a la Terminal de Ómnibus o circula por las avenidas que bordean las vías se topa con una imagen de abandono que contrasta con el esfuerzo de los privados y del municipio en otras áreas de la ciudad.
En este contexto, la Secretaría de Ambiente de la ciudad mantuvo una reunión con representantes de Trenes Argentinos y otras empresas operadoras. Si bien la responsabilidad legal recae sobre el Gobierno Nacional, ante la falta de respuestas y los costos que la Nación evita asumir, la Municipalidad de Córdoba decidió intervenir de oficio esta misma semana. El objetivo es garantizar la limpieza de las trazas que atraviesan la capital mientras se avanza en la firma de un nuevo convenio de mantenimiento.
Así lo explica Gabriel Martín, secretario de Ambiente y Economía Circular de la Municipalidad de Córdoba: “En relación al problema de las malezas en la zona de las vías, nos encontramos frente a una situación compleja. Venimos manteniendo reuniones con la gente de Ferrocarriles Argentinos y los distintos concesionarios que operan los ramales en la ciudad de Córdoba, con el fin de determinar a quién le corresponde puntualmente el mantenimiento de esas áreas. La dificultad radica en que existen diversos ramales con distintos concesionarios. En algunos casos conviven dos empresas y, además, las responsabilidades sobre los márgenes están fragmentadas. Muchas veces, el concesionario sólo tiene obligación sobre la vía hasta los dos metros, lo que genera zonas grises en el resto del terreno. Como en estas reuniones no hemos conseguido un acuerdo definitivo, que seguramente lo alcanzaremos la próxima semana, o entre febrero y marzo, hemos tomado la decisión de hacernos cargo provisoriamente del desmalezado de todas las vías. No podemos esperar más. El pasto está demasiado alto y esto representa un problema crítico de salud por el dengue, además de generar inseguridad y suciedad. Por lo tanto, esta misma semana pusimos en marcha un plan de trabajo propio. Lo ejecutaremos a través de cooperativas o empresas de limpieza para afrontar el desmalezado de forma inmediata, hasta tanto logremos el acuerdo definitivo con la gente de Ferrocarriles”.

Como explica el funcionario, esta situación no es solo una cuestión estética. La desidia tiene consecuencias directas en la seguridad, ya que los pastizales altos sirven de refugio para la delincuencia en zonas de paso peatonal. También afecta la salud pública: en plena lucha contra el dengue, estos terrenos son focos críticos para la proliferación del mosquito Aedes aegypti y alimañas varias, como arañas y alacranes. Finalmente, impacta en la imagen: la ciudad compite con otros destinos nacionales y la primera impresión de los accesos descuidados degrada significativamente la experiencia del visitante.









