En 2025, el 38,3% de los jóvenes argentinos de entre 25 y 35 años no logró mudarse solo y continúa viviendo en el hogar de origen, de acuerdo con un relevamiento de la fundación Tejido Urbano. El dato representa un leve deterioro frente a 2024, cuando la tasa de no emancipación era del 37,8%.
Según el informe, detrás de esta aparente estabilidad persiste una situación estructural: 1,8 millones de jóvenes adultos postergan su autonomía residencial debido a dificultades económicas y laborales.
Empleo precario y bajos ingresos
El acceso al empleo aparece como uno de los factores centrales que explican la postergación de la emancipación.
La desocupación entre jóvenes de 25 a 35 años supera en 1,5 puntos porcentuales a la del conjunto de la Población Económicamente Activa (PEA).
Mientras el desempleo alcanza el 5,3% entre quienes lograron independizarse, asciende al 10,1% entre quienes continúan viviendo con sus padres, casi el doble.
En términos salariales, los jóvenes perciben en promedio un 10% menos que el total de la PEA. No obstante, los ingresos de quienes se emanciparon duplican a los de quienes no lo hicieron y se ubican 15% por encima de la media, lo que refuerza el vínculo entre ingresos suficientes y autonomía habitacional.
Mudarse en Córdoba: guía práctica, precios y consejos para no perderse en el intento
Informalidad y trabajo independiente
El informe también advierte sobre la calidad del empleo: la informalidad juvenil alcanza el 36%, seis puntos por encima del promedio general. Además, la emancipación se asocia con una mayor presencia de trabajo independiente y cuentapropista, modalidades consideradas más inestables.
Desde Tejido Urbano señalaron que, frente a un mercado laboral restrictivo, la salida del hogar familiar suele construirse a partir de estrategias laborales más riesgosas.
Costos de vida y alquileres
El costo de los servicios públicos y los alquileres constituye otro obstáculo relevante. El gasto promedio mensual en servicios asciende a $192.665, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires un monoambiente supera los $600.000. En conjunto, se requieren alrededor de $800.000 mensuales para cubrir gastos básicos de manera independiente.
Educación y postergación de la autonomía
El informe destaca que los jóvenes que continúan estudiando tienen el doble de probabilidades de seguir viviendo en el hogar familiar. La finalización de los estudios aparece como un hito clave para acceder a ingresos suficientes o lograr una inserción laboral más estable.
Esta dinámica genera trayectorias prolongadas de formación, ya que muchos jóvenes deben priorizar empleos precarios para contribuir al sostén familiar.
Fuertes brechas regionales
La tasa de no emancipación presenta marcadas diferencias territoriales. El Norte Grande y el Gran Buenos Aires concentran los valores más altos, con casos como Santiago del Estero (64,8%), Salta (63,7%), Formosa (48,9%) y Chaco (48%).
En contraste, se registran avances relativos en provincias como Mendoza (38,2%), Entre Ríos (37,3%) y Tucumán (49,6%), mientras que distritos como CABA (24,8%), Río Negro (33,2%) y Santa Cruz (32,3%) muestran retrocesos leves.
Tierra del Fuego se destaca como la jurisdicción con mayor proporción de jóvenes independizados, influida por ingresos más altos y dinámicas de migración interna.









