El cine argentino se prepara para uno de los proyectos más ambiciosos del año. Netflix confirmó hoy el inicio de la producción de la nueva película de Santiago Mitre, un thriller político basado en hechos reales que marcará el reencuentro del director con Peter Lanzani tras el fenómeno global de “Argentina, 1985”.
Escrita por la dupla creativa de Mitre y Mariano Llinás, la película —que aún no tiene título oficial— comenzará a rodarse el próximo mes de marzo en locaciones de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. El elenco principal se completa con una figura de peso: Verónica Llinás, quien encarnará a una madre que, en plena búsqueda de su hijo, se convierte en el motor de una resistencia civil.
La historia se sitúa en los años más oscuros de la última dictadura militar (1976-1983). El guion pone la lupa sobre la infiltración de un oficial de alto rango en los incipientes grupos de familiares que comenzaban a organizarse pacíficamente para reclamar por los desaparecidos.
Lejos de la biopic tradicional, Mitre busca explorar la psicología del engaño. “Esta película reconstruye un momento real, concreto, y lo hace desde adentro, siguiendo a personas comunes en una situación límite”, explicó el realizador. Y definió el tono de la obra: “No intenta abarcar toda una época, sino observar cómo se infiltra la violencia en la vida cotidiana. Una historia que revela la traición más íntima y la resistencia más poderosa”.
Para Peter Lanzani, el proyecto implica un giro de 180 grados respecto a su rol como Luis Moreno Ocampo. Aquí deberá ponerse en la piel del infiltrado (un personaje que resuena con la figura histórica de Alfredo Astiz), en lo que el actor define como uno de los roles “más oscuros” de su carrera.
“Aceptar este personaje es aceptar una incomodidad desde el primer día. Es un rol que exige entender mecanismos reales de manipulación y traición, no caricaturas”, sostuvo Lanzani, y agregó: “Prepararlo implica trabajar sobre la confianza y desconfianza que genera alguien como él. Y asumir que contar esta historia también tiene un peso ético”.
Por su parte, Verónica Llinás destacó la dimensión humana de su papel, alejada del bronce. “Me acerco al personaje desde su humanidad, no desde lo que representa. Me interesa su lucidez, su determinación y la forma en que transforma el dolor en acción”, expresó la actriz.
La película es una coproducción internacional entre La Unión de los Ríos (Argentina) y Maneki Films (Francia), las mismas casas detrás de éxitos anteriores del director como La Patota y La Cordillera.
El anuncio llega en un momento complejo para la producción audiovisual nacional, donde las plataformas de streaming se han convertido en un motor para sostener la actividad. En ese sentido, Agustina Llambi Campbell, productora de La Unión de los Ríos, valoró la apuesta: “En el momento crítico que atraviesa nuestro cine, asumimos el privilegio con responsabilidad, gratitud y la alegría irrenunciable de hacer cine”.
El equipo técnico reúne a habituales colaboradores de Mitre, como Javier Juliá en fotografía y Micaela Saiegh en dirección de arte, garantizando una factura visual a la altura de la expectativa que genera el regreso del director nominado al Oscar.









