Hoy traemos una voz diferente: una voz que nos invita a mirar la abundancia, la escasez y el dinero como energía desde un lugar poco habitual. El Club de la Porota (ECDLP) conversó con Emilse Móvile, psicóloga (egresada de la Universidad Católica Argentina) que, tras años de recorrido profesional, orientó su práctica al coaching y al entrenamiento en abundancia para ayudar a las personas a conectar con la riqueza material a través del trabajo mental, espiritual y emocional.

El Club de la Porota: Emi querida, ¿cuando hablás de “trabajar la abundancia”, ¿a qué te referís?
Emilse: Para mí, trabajar la abundancia es volver a conectar con la sustancia infinita, en lo espiritual y en lo material. Estamos conectados a la vida, y por eso tenemos acceso a un poder creador: posibilidades, caminos, decisiones. Con el tiempo, esa conexión se tapa por creencias limitantes. Y ahí aparece la escasez, incluso aunque haya recursos disponibles. Cuando digo “dinero como energía”, hablo de flujo: el dinero se mueve con decisiones, con intención, con acción y con permisos internos. Si yo quedo congelada en el miedo, el flujo se corta.
En esa línea, me gusta recordar a Napoleon Hill, que insistía en el poder de la mente enfocada en un propósito: cuando el foco cambia, cambia lo que empezamos a ver y crear. Y también a Tony Robbins (Emilse se formó en Unleash the Power Within con Robbins), cuando habla del “estado” desde el que actuamos: si mi estado es miedo, mi estrategia se achica; si mi estado es confianza, mi conducta se expande.
ECDLP: ¿Cómo reconocemos la conciencia de escasez en lo cotidiano? ¿Qué hábitos la sostienen?
Emilse: La escasez es vivir “en falta”: ver el vaso medio vacío, contar el vuelto, vivir en competencia, desconfiar, sentir que “nunca alcanza”. La escasez no es solo falta de dinero: es una forma de mirar, basada en el miedo a perder, a no tener, a que no llegue. En el trabajo con personas mayores aparece mucho esto: “Yo ya no estoy para…”, “A esta edad no conviene mover nada”, “Mejor me quedo quieta por las dudas”. Y entonces se quedan con recursos inmovilizados y una vida que se achica. A veces la escasez se camufla de prudencia. Por ejemplo: una señora puede decir “soy cuidadosa”, pero en realidad vive anticipando desgracias: “me voy a enfermar, me van a estafar, algo malo va a pasar”. Y esa intención—por más silenciosa que sea—marca el rumbo de la materia. Ahí la clave es distinguir: ahorro con tranquilidad no es lo mismo que ahorro con miedo.
ECDLP: En Argentina vivimos crisis recurrentes y mucha gente mayor carga memorias económicas duras. ¿Qué cambia cuando miramos la abundancia como una responsabilidad personal?
Emilse: Que dejamos de depender tanto del afuera. El afuera siempre cambia: país, pareja, familia, trabajo, salud. Si mi estabilidad depende de lo externo, vivo regulada por lo que pasa alrededor. Yo creo que la abundancia es una responsabilidad personal: va más allá de la edad, del país o de la historia familiar.
En la vejez, además, aparece una pregunta potente: “si no empiezo ahora, ¿cuándo?” No hay un “momento ideal” para lo bueno. La abundancia está disponible mientras estamos vivos. Y algo importante: el tiempo, tal como lo pensamos, es una construcción humana. No porque algo me haya limitado veinte años necesariamente me va a llevar veinte años destrabarlo. A veces un cambio interno bien hecho acelera lo externo.
Trabajar abundancia también es recuperar fe: abrirnos a lo que parece imposible, a nuevas formas de ingreso, a nuevas decisiones. Pero esa fe no es pasiva: es una fe que pide acción.
ECDLP: Llevémoslo a tierra: ¿qué ejemplos concretos observás cuando una persona mayor tiene bienes, pero no liquidez? ¿Qué movimientos activan el flujo?
Emilse: veo muchísimos casos donde hay recursos, pero están “encerrados”. Y ahí aparecen decisiones pequeñas que mueven mucho.
- El garage que se volvió oportunidad. Una mujer se quejaba: “no me alcanza, estoy justa”. Cuando miramos su casa, tenía un garage vacío: no tenía auto hacía años, pero el garage seguía “ocupado” por la idea de que algún día lo necesitaría. Alquilarlo implicaba atravesar miedos: “¿y si me traen problemas?, ¿y si no sé cobrar?, ¿y si tengo que hacer papeles?”. Se organizó, pidió ayuda, lo alquiló y sumó un ingreso mensual. No fue magia: fue movimiento.
- La casa grande y el miedo a compartir. Otra situación típica: casa enorme, hijos que ya se fueron, habitaciones cerradas “para cuando vengan”. Cuando la persona se anima a pensar una habitación en alquiler, o incluso un acuerdo intergeneracional cuidado, aparecen prejuicios y temores. Pero también aparece algo valioso: circulación de dinero y de vida. Sí: hay que conversar, poner límites, armar reglas. Abundancia no es “todo libre”: abundancia es orden, apertura, deseo, fe…
- El talento sin precio. Muchas personas mayores tienen oficios y saberes potentes, pero no los monetizan: costura, cocina, jardinería, clases de apoyo, reparación, artesanías, cuidado de niños por horas, acompañamiento a turnos, organización de eventos familiares, profesiones de las más diversas… A veces el bloqueo es interno: “¿quién va a pagar por esto?”, “me da vergüenza cobrar”. Ahí trabajo mucho el amor propio y el valor del recorrido: si no valoro mi tiempo y mis dones, ¿por qué espero que el mundo los valore por mí?
- El bien que inmoviliza en vez de sostener. También está el caso del terreno o el departamento que “no se toca” por mandato familiar: “esto es herencia”, “esto no se vende”, “esto es seguridad”. Puede ser seguridad, sí. Pero si hoy esa seguridad te está asfixiando, hay que mirar opciones: alquiler temporario, venta parcial, usufructo, acuerdo familiar, asesoramiento profesional. No se trata de hacer locuras: se trata de que el patrimonio trabaje a favor de la vida, no en contra.
- El ahorro por miedo. Yo lo digo así: si ahorro “por las dudas me pase algo”, estoy alimentando esa película. Si ahorro para posibilidades—viajes, mejoras, salud preventiva, decisiones—es otra energía. La pregunta técnica es: ¿desde qué emoción estoy tomando esta decisión? Porque esa emoción organiza mi conducta.
Y algo más: muchas personas esperan un “golpe de suerte” que venga de afuera. Yo creo que el “extra” se activa primero adentro: si querés más experiencias, empezá a planificarlas; si querés más ingreso, habilitá un movimiento; si querés recibir, revisá si estás dando (tiempo, valor, propuesta). Abundancia es coherencia entre lo que digo querer y lo que estoy dispuesta a hacer.
Nota editorial:
los ejemplos son situaciones ilustrativas, con detalles y perfiles modificados para cuidar la privacidad y anonimato de las personas.
¿Vamos a las Olimpiadas +60?
Puerto Madryn será sede de las 35° Olimpiadas Nacionales para la Tercera Edad, que se realizarán del 16 al 21 de marzo de 2026, según anunció Nieves González, presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados local. El evento reunirá delegaciones de distintas provincias y ofrecerá actividades recreativas, deportivas y culturales: juegos de mesa, concursos de baile, espectáculos musicales y propuestas de camaradería. El lunes 16 comenzarán las primeras competencias de Newcom en el Gimnasio Municipal N°1 y se hará la inauguración oficial, además del tradicional concurso del sombrero. La entrada del primer día será gratuita y el resto tendrá un costo simbólico a definir.









