El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) del Centro de Almaceneros de Córdoba informó que la inflación de enero de 2026 se ubicó en 2,53%, según la metodología basada en la ENGHo 2017-2018, y en 2,67% bajo el esquema anterior de la ENGHo 2004-2005.
El organismo decidió publicar ambos resultados luego de que el Gobierno nacional postergara la actualización metodológica del Indec, manteniendo de manera transitoria el sistema de ponderaciones vigente desde 2004-2005.
El informe señala que la actualización metodológica, alineada con estándares internacionales y con la clasificación Coicop 2018, permitiría reflejar de manera más precisa los actuales patrones de consumo de los hogares.
Desde el punto de vista analítico, el IETSE advirtió que la postergación del cambio metodológico no respondió a una diferencia significativa en los resultados de enero, ya que el esquema vigente arrojó una inflación levemente superior. No obstante, alertó que la recomposición tarifaria y la reducción de subsidios podrían incrementar el peso del rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles en los próximos meses.
Alimentos, el principal factor inflacionario
Por cuarto mes consecutivo, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el principal impulsor de la inflación, con una suba mensual del 3,3%.
El comportamiento de los precios en bienes esenciales llevó al instituto a proyectar que la inflación mensual difícilmente descienda por debajo del 2% durante el primer cuatrimestre de 2026, aun en un contexto de desaceleración nominal.
Líneas de pobreza e indigencia
La medición por ingresos del IETSE ubicó la línea de pobreza para un hogar tipo en:
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$1.717.152 (ENGHo 2017-2018)
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$1.719.496 (ENGHo 2004-2005)
En tanto, la línea de indigencia se estimó en $933.870, reflejando el elevado costo de acceso a bienes y servicios básicos.
Deterioro social y seguridad alimentaria
La Encuesta de Hogares del IETSE, realizada sobre 2.500 casos efectivos, evidenció un deterioro sostenido de las condiciones sociales, especialmente en materia de seguridad alimentaria.
Entre los principales indicadores se destacan:
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57% de los hogares no logró cubrir la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria.
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Del total que sí pudo hacerlo, 71,7% requirió asistencia estatal.
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En el 11,1% de los hogares, al menos una persona redujo su alimentación a una sola comida diaria o dejó de comer en algún momento del mes.
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31,4% reportó situaciones de hambre no satisfecho.
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51,9% redujo la cantidad de comidas diarias, siendo la cena la más eliminada.
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88,1% financió la compra de alimentos con crédito, fiado o dinero prestado.
Caída del consumo
El informe también relevó una contracción del comercio minorista de alimentos, con una caída interanual del 8,2% en volumen durante enero, profundizando la tendencia recesiva observada a fines de 2025.
El IETSE señaló que la inflación persistente, combinada con una recomposición insuficiente de los ingresos reales, continúa afectando el poder adquisitivo y genera cambios en los patrones de consumo, como la sustitución por productos de menor calidad y el mayor uso de financiamiento.
Según el organismo, si bien la desaceleración inflacionaria registrada en 2025 representa un dato relevante desde el punto de vista macroeconómico, su impacto aún no se refleja en los indicadores sociales ni en la recuperación del consumo interno.









