El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán en medio de una creciente tensión en el Golfo Pérsico, al afirmar que el país persa enfrentaría “muerte, fuego y furia” si intenta bloquear el tránsito marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz.
Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán informara sobre el ataque a un petrolero ocurrido durante el fin de semana en esa zona marítima, uno de los puntos más sensibles para el comercio energético global.
Según el comunicado difundido por el cuerpo militar iraní, el estrecho se encontraría temporalmente cerrado al tráfico debido a la escalada del conflicto.
Ante esa situación, Trump reaccionó con una fuerte advertencia, aunque también intentó moderar el tono al expresar que espera que la crisis no llegue a un enfrentamiento directo. “Muerte, fuego y furia se abatirían sobre ellos, pero espero y rezo que eso no suceda”, afirmó el mandatario estadounidense.
Advertencias sobre el flujo de petróleo
El jefe de la Casa Blanca también utilizó su red social, Truth Social, para reforzar su mensaje y advertir que cualquier intento de interrumpir el tránsito de petróleo por el estrecho provocaría una respuesta militar contundente de Washington.
“Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, será golpeado por Estados Unidos veinte veces más fuerte de lo que ha sido hasta ahora”, escribió Trump.
Además, el presidente estadounidense aseguró que su país podría atacar objetivos estratégicos del territorio iraní. “Eliminaremos objetivos fácilmente destructibles que harán prácticamente imposible que Irán se reconstruya como nación”, sostuvo.
Un punto clave para el comercio energético
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico y constituye una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de petróleo. Una eventual interrupción del tránsito en ese corredor podría impactar de manera directa en el suministro energético mundial y en los mercados internacionales.
La posibilidad de un bloqueo generó preocupación en la comunidad internacional. Entre los líderes que manifestaron inquietud por la situación se encuentran el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su par de Rusia, Vladímir Putin, quienes siguieron de cerca la evolución de la crisis ante el potencial impacto global.
La tensión en el Golfo Pérsico vuelve así a situarse en el centro de la agenda internacional, en un contexto en el que cualquier alteración del tránsito marítimo en la zona podría desencadenar consecuencias económicas y geopolíticas de alcance global.
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