El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, sigue de cerca la evolución de los precios ante proyecciones que indican que la inflación de marzo volvería a ubicarse en torno al 3%, sin evidenciar la desaceleración esperada por el equipo económico.
De confirmarse estas estimaciones, el primer trimestre del año acumularía un incremento cercano al 9% en el costo de vida, un nivel que enciende señales de alerta ya que el Presupuesto nacional proyectaba un 10% de inflación para todo 2026.
Distintos relevamientos privados coinciden en que la presión inflacionaria estuvo impulsada principalmente por aumentos en alimentos, combustibles y tarifas, factores que continúan impactando de forma directa en el bolsillo de los consumidores.
Según la consultora Libertad y Progreso, marzo habría cerrado con una suba de 2,9%, lo que llevaría el acumulado trimestral a 8,9% y una variación interanual del 31,9%. En esa línea, el economista Julián Neufeld advirtió que uno de los principales riesgos hacia adelante radica en el traslado de los incrementos en combustibles al resto de los precios, especialmente a través de los costos de transporte.
Por su parte, la consultora Analytica estimó una inflación mensual del 3%, en línea con los cálculos de Eco Go, mientras que Econoviews proyectó un alza algo mayor, del 3,4%.
El dato oficial será difundido por el INDEC el próximo 14 de abril, y será clave para evaluar el rumbo del programa económico en un contexto donde la desaceleración de los precios aún no logra consolidarse.
Con estos números, el Ejecutivo enfrenta el desafío de contener la dinámica inflacionaria en los próximos meses, en un escenario donde las expectativas siguen condicionadas por los ajustes de precios relativos y el impacto de variables clave como la energía y el transporte.
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