La Provincia de Córdoba alcanzó un hecho histórico para la Educación Superior Técnica con la graduación de Ayelén Rapisarda, quien aprobó la última materia de la Tecnicatura Superior en Guía de Trekking y Montaña y se convirtió en la primera egresada de esta formación en todo el territorio provincial.
El logro representa un hito no solo para el Instituto Superior Santa Rosa de Calamuchita, sino también para el desarrollo de propuestas formativas vinculadas al turismo de aventura y la profesionalización de actividades en la montaña, en una provincia que hasta hace pocos años no contaba con esta posibilidad académica.
Oriunda de Santa Rosa de Calamuchita, Rapisarda inició su camino formativo en la Comunidad de Trekking del Instituto Superior Arturo Umberto Illia de Villa Carlos Paz, ya que en aquel momento la carrera aún no se dictaba en su localidad. Más adelante, con la ampliación de la oferta educativa, pudo continuar sus estudios en el Instituto Superior Santa Rosa de Calamuchita, donde finalmente completó su formación.
La tecnicatura comenzó a dictarse en 2017 con un perfil orientado a la formación de guías de trekking, con habilitaciones limitadas a actividades de hasta 600 metros de altura. Sin embargo, a partir de un proceso de jerarquización institucional y actualización curricular, en 2023 se amplió el plan de estudios, incorporando formalmente la formación en montaña y elevando el alcance profesional de los egresados hasta los 6.000 metros de altura.
En ese marco, Córdoba se posiciona hoy entre las pocas provincias argentinas que forman Técnicos Superiores en Guía de Trekking y Montaña, consolidando una propuesta educativa con fuerte impacto en el turismo de aventura y el desarrollo regional.
“No sabía que existía ese mundo”
En diálogo con este medio, Ayelén recordó cómo nació su vínculo con la naturaleza y cómo descubrió la carrera que terminaría marcando su vida. “Yo soy nacida acá en el Valle… desde chiquitos con mis hermanos siempre fuimos muy de andar por la sierra”, relató, y agregó que su familia tuvo un rol clave: “mis papás también muy vinculados con la naturaleza, nos transmitieron todo ese amor por el lugar”.
Su interés por la guía de montaña apareció casi por casualidad: “ojeando una revista de aventura vi una propaganda que decía ‘¿querés ser guía de montaña?’… Me fui a un ciber, entré, vi las materias y me encantó. No sabía que existía ese mundo”.
También recordó su primera experiencia fuerte en la montaña: “fuimos al Cerro Negro con mi familia, yo tenía seis años… Había mucho viento y me asusté. Pero después del susto terminamos subiendo todos a la cumbre y fue muy lindo”.

“Trabajar en la montaña es distinto a solo disfrutarla”
Rapisarda contó que su decisión de profesionalizarse llegó temprano, pero que rápidamente entendió la diferencia entre el disfrute y el ejercicio profesional de la actividad. “Apenas empecé a estudiar, a los 20 años, empecé a hacer ayudantías… Ahí pude ver lo que era trabajar en la montaña y me encantó”, señaló.
En ese sentido, explicó que la formación es amplia y rigurosa: “se estudia mucho sobre seguridad, primeros auxilios, clima, orientación, geografía… uno planifica, hace una gestión de riesgos antes de cada trekking”.
Y resumió esa diferencia con una frase clara: “el disfrute de la montaña está en ambos casos, pero detrás del trabajo hay un montón de responsabilidades que uno lleva en la mochila”.
“Fue un esfuerzo grande, pero la recompensa fue increíble”
Sobre el momento de aprobar la última materia, la primera egresada de la tecnicatura no ocultó la emoción. “Fue hermoso, muy particular… volver a estudiar después de muchos años fue un esfuerzo grande, pero la recompensa fue increíble”, expresó.
También destacó el significado personal de haber podido completar su formación en su propia localidad: “que sea en Santa Rosa, donde hice la secundaria, fue una mezcla muy linda de sentimientos”.
Para Rapisarda, el logro combina orgullo y responsabilidad: “es un orgullo enorme… pero también responsabilidad, porque uno representa a la institución y hay que tomárselo con seriedad”.

Mujeres en la montaña y nuevos horizontes
Consultada sobre su experiencia en un ámbito históricamente masculino, la guía destacó los cambios que se vienen dando en los últimos años. “Era un ambiente liderado mayormente por hombres, pero cada vez hay más guías mujeres”, señaló.
Y dejó un mensaje para quienes están pensando en seguir ese camino: “es súper posible, es re lindo y para todas las chicas que están estudiando o piensan estudiar, es accesible con práctica, responsabilidad y perseverancia”.
“Estoy en pleno momento de cumplir mi sueño”
Hoy, ya recibida, Rapisarda asegura que vive una etapa de plenitud profesional. “Puedo decir que estoy cumpliendo mi sueño, puedo vivir de esto que tanto me gusta”, afirmó.
Aunque admite que siempre surgen nuevos desafíos, siente que llegó a un punto importante de su recorrido: “es algo tan dinámico, siempre estamos viendo qué crear o qué hacer”.
Un mensaje para quienes aún dudan
Antes de cerrar, dejó un mensaje para quienes aman la montaña pero todavía no se animan a dar el paso profesional. “Que arranquen, que arranquen… Hay personas que piensan que es imposible o que ya están grandes, pero es una carrera muy linda que te abre el mundo”, sostuvo.
Y concluyó con una idea que resume su recorrido: “con práctica, responsabilidad y perseverancia, es accesible… es hermoso”.
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