La frase “nunca es tarde”, aunque usada hasta el cansancio, es una gran verdad. Así lo demuestran los miembros del taller de teatro de la Residencia San Clemente, que están a días de estrenar una obra que, llena de humor y experiencias personales, los convierte en protagonistas. A través de un video en un colectivo turístico por Córdoba y actuaciones en las tablas de la sala de María Castaña, presentarán “El casamiento del Pepe y la Pochi” ante sus familiares y amigos.
La propuesta es dirigida por Marxela Etchichury, directora teatral y acompañante terapéutica, quien desde hace un año acompaña las clases que han generado cinco obras hasta ahora. Esta actividad se enmarca en el programa de talleres ofrecidos a los residentes, bajo la dirección de Mariela Leiva, trabajadora social, quien explica que el teatro en esta época de la vida permite el desarrollo afectivo y expresivo.

“El taller de movimiento es muy físico: se entrena la fuerza, el equilibrio y la prevención de caídas. En el de laborterapia, es más estimulación cognitiva y trabajo de motricidad fina, pero el taller de teatro es expresión pura. Me parece que ahí está el valor: en la afectividad y en las emociones, tanto positivas como negativas, porque es un buen espacio para que todo eso salga a la luz. Además, se generan muchas amistades y se van construyendo vínculos fuertes entre los residentes”, señala Leiva.
Del centro al teatro
Hoy Día Córdoba presenció uno de los ensayos y pudo hablar con los protagonistas, que se nombran a ellos mismos como “autores y actores” porque han intervenido directamente en el guion de la historia que retratan. Asimismo, ellos se han encargado de cuestiones como el vestuario y la escenografía con lo que van aprendiendo en los otros talleres.
Una de las participantes más fieles, Tere, cuenta que siempre le gustó el teatro y que en el taller se siente muy cómoda. Además, ella destaca el rol de la profesora Marxela: “Nos deja improvisar, que le corrijamos o que le demos nuestra opinión en el libreto. Nosotros vamos agregando cosas hasta formarlo y ahí empezamos a ensayar”.
Por su parte, Antonio resalta el compañerismo y las cosas que se animan a hacer. Una de ellas fue preparar la primera parte de la obra en formato video; al ser un casamiento no puede faltar la despedida de solteros, que consistió en la filmación de un paseo que realizaron en un colectivo descapotable. Susana relata: “Nos llevaron hasta lo más recóndito del Parque Sarmiento. Ahí grabamos la despedida y la pasamos muy bien. Es un recuerdo para siempre”.

La segunda parte de la obra se llevará a cabo este domingo 26 de julio, en donde la Pochi y el Pepe contraerán matrimonio ante la ley, del arte en este caso. La historia retratada tiene algunos matices biográficos como el vínculo que tienen los protagonistas en la residencia y las historias migrantes familiares, todo eso llevado al humor. Particularmente Pochi se encuentra muy entusiasmada por su protagónico porque siempre quiso ser famosa.
En este sentido, la profesora explica que el absurdo en la estructura de la obra es esencial: “Acompaña las desigualdades y diferencias y ayuda como género teatral”. Por otro lado, la directora resalta que la dinámica de teatro sirve para trabajar la memoria porque en la repetición se van asentando los guiones, pero también surgen ideas que cada uno va sumando a la pieza.










